Ante falta de unidades sanantoñeros viajan “guindados” de autobuses

Colgados de la puerta de los pocos autobuses que cubren la ruta, cientos de vecinos de la urbanización La Rosaleda intentan llegar cada tarde a sus residencias, mientras que a otros no les queda otra que caminar más de cuatro kilómetros.

La escasez de repuestos y los altos precios de los lubricantes paralizaron prácticamente a la flota de autobuses que cubre la ruta de la referida comunidad Sanantoñera; la crisis se agudizó los primeros días del año cuando por más de una semana los usuarios se quedaron sin servicio.

“Gracias a la gestión del alcalde se logró que activaran una unidad, pero lógicamente es insuficiente”, denunciaba este viernes Ricardo Martínez, mientras esperaba en el distribuidor La Rosaleda una unidad que lo subiera.

Pero no sólo este sector sufre de la paralización del servicio producto de la crisis que atraviesa el país, en hora pico las principales paradas del municipio Los Salias lucen  abarrotadas de cientos de pasajeros que esperan muchas veces en vano un colectivo.

En la mañana la redoma de San Antonio, donde se encuentra la parada para Caracas la fila de espera supera los 500 metros. “Es desesperante esta situación, cada días hay que levantarse más temprano y uno nunca sabe si podrá llevar a tiempo a su trabajo o la universidad”, reportaba uno de los usuarios.

Tanto la cámara municipal de la jurisdicción como el propio burgomaestre Josy Fernández se ha reunido con los representantes de las líneas en busca de una solución al problema, la repuesta de los profesionales del volante es siempre la misma: “estamos de manos atadas, las unidades están paradas por repuestos”.

Daniel Murolo

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