En el centro de Caracas quemaron al hambreador Judas Maduro Farías Reverol de Lucena

Vecinos de La Candelaria y de distintas parroquias del norte de Caracas junto a integrantes del Congreso de Juventudes realizaron una creativa e impactante quema de Judas, en la cual incineraron un muñeco de cuatro cabezas con los rostros del primer mandatario Nicolás Maduro, la alcaldesa de Libertador Erika Farías, Néstor Reverol en su calidad de ministro de Interior y la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) Tibisay Lucena. La protesta contra el que denominaron Gobierno hambreador la realizaron en la esquina de Tracabordo frente al altar dedicado a los caídos producto de la represión en pleno centro de la capital.

Carlos Julio Rojas, coordinador del Frente en Defensa del Norte de Caracas, relató que el pueblo decidió incinerar a los culpables de la peor hambruna que ha vivido Venezuela en toda su historia, comenzado por el Presidente Nicolás Maduro quien sin piedad ha puesto a ciudadanos a perder su dignidad hurgando en la basura para conseguir algo que comer. “Durante su Gobierno Maduro ha dejado una estela de muerte y destrucción en el país,  sin ningún remordimiento ha dejado morir a miles de venezolanos por falta de medicinas, inseguridad extrema y obligando a millones a tener que huir de Venezuela en búsqueda de un futuro mejor”, dijo.

Rojas mencionó también la figura del ministro de Interior y Justicia Néstor Reverol, el cual calificó como el principal ejecutor de la brutal represión sufrida por los venezolanos que han salido a protestar contra la dictadura de Maduro, destacando los 139 asesinatos cometidos por los cuerpos de seguridad del Estado durante las manifestaciones de 2017 y los centenares de presos políticos que aún se encuentran tras las rejas. “Sus manos están llenas con la sangre de jóvenes como Carlos Moreno a quienes mandó a quitarle la vida por solo el delito de enfrentar a un Gobierno fascista y violador de derechos humanos”.

El miembro de la Asamblea de Ciudadanos de Candelaria y Caracas Ciudad Plural, reveló que hay Judas debutantes como es el caso de la alcaldesa de Libertador Erika Farías, quien en sus pocos meses de gestión ha fomentado la violencia y opresión contra caraqueños a niveles inauditos. “Su rostro esta en las centenares de invasiones cometidas por colectivos la cuales son focos de inseguridad y caos, asimismo humilla al pueblo obligándolos a tener un carnet para recibir migajas de comida a través del Clap permitiendo a sus acólitos hacer grandes negocios bachaqueando los productos. Esto sin olvidar las toneladas de basura que inundan las calles de la capital y la que aún el pueblo espera que recoja”, sentenció.

Asimismo en el monigote aparecía la cara de Tibisay Lucena en su condición de presidenta del CNE, ya que según Rojas ella ha sido el brazo ejecutor que ha logrado imposición de una dictadura violando el derecho de los venezolanos a tener unas elecciones libres, democráticas y transparentes. “Lucena le ha robado al pueblo su derecho al voto, instaurando una dictadura de nuevo tipo avalando procesos fraudulentos como el de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y fraudes masivos como los cometidos en los sufragios de gobernadores, alcaldes y próximamente en la elección del Presidente de la Republica”.

Concluyó haciendo una mención especial a la reconversión monetaria, calificándolo de burla a los ciudadanos donde el Bolívar por culpa de la destrucción de la economía por parte de Maduro hoy no vale nada. “Un bolívar de la actualidad con el nuevo cono monetario era un millón de bolívares en 2007, así de dantesca ha sido la devaluación fomentada por el Gobierno y ha dejado que la hiperinflación pulverice lo sueldos de los venezolanos hasta convertirlos en  sal y agua”, aseguró.

El honor de rociar de gasolina el monigote y prenderlo en llamas le fue conferida a un grupo de liceístas pertenecientes al Congreso Nacional de Jóvenes, como una muestra de incinerar el pasado de corrupción y barbarie siendo las llamas la esperanza de ese cambio social que tanto clama Venezuela.

 

Testamento de Judas Maduro Farías Reverol de Lucena

 

Yo Judas Maduro Farías Reverol de Lucena condenado al desprecio eterno de los habitantes de Caracas y de toda Venezuela, confieso haber traicionado la confianza de los venezolanos que me eligieron y sin reparo ponerlos a pasar hambre. Por estos y otros graves haberes en la vida me toca la obligación de escribir este testamento, porque si fuera por mí no le dejaría nada a nadie.

Las treinta monedas de plata, ya muy devaluadas por mi absurdo nuevo cono monetario, las cuales me dieron para entregar al maestro, las voy a donar a los miles de familiares que han perdido a un ser querido víctimas de la represión, el hampa o simplemente muriendo de mengua, destacando que en muchos casos no tienen recursos ni para pagar el entierro. La soga con la que puse fin a mis andanzas de traidor se la dejo a los ciudadanos que mueren de hambre, ya que con la grave escasez de comida he causado colas eternas llevando a muchos a alimentarse de la basura, y al no encontrar nada les toca comerse un cable.

A los caraqueños les dejo mis grandes logros de gestión gubernamental: Inseguridad que tiene azotada a la capital y arroja más de sesenta muertos los fines de semana enlutando a muchas familias, invasiones aupadas por colectivos que violan el derecho a la propiedad privada y que yo mismo fomento, fallas de alumbrado y los masivos apagones de luz ya que quería que todas las personas vivieran en la misma oscuridad  que yo profese.

También, dejo al Municipio Libertador lleno de basura para que los que tienen que comer coman de ella, ya que, con las bolsas Clap no logré abastecer a la población. Dejo igualmente, el Carnet de Patria como mecanismo de dominación y control para manipular a los ciudadanos y se mantenga mi poder más allá de mi muerte. Les dejo sembrado mucho temor para que no critiquen mi gestión de Gobierno, Negándoles incluso el derecho a protestar en el suelo caraqueño reprimiéndolos de forma salvaje cada vez que lo hagan, donde mandé a asesinar a más de 139 jóvenes, por opinar distinto.

Tampoco dejaré de lado en estas cortas líneas el golpe de Estado que promoví y cómo con mi falsa imparcialidad y mi falta de palabra, he violado el derecho al voto, impidiendo unas elecciones libres, donde me convertí en un defensor de la dictadura condenado a millones de venezolanos a una miseria perpetua y a un éxodo masivo lleno de tristeza a todos los habitantes, que tienen por lo menos un familiar en otras tierras. Sé que el ahorcarme no es suficiente para pagar el daño que he hecho a mi país, en mi arrepentimiento, pido a los ciudadanos que sigan trabajando por rescatar su libertad y el derecho soberano a ser libres y autodeterminados.

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