Niño Jesús necesita 6 sueldos mínimo para comprar un carrito a control remoto

 

“Esto es frustrante”, sentencia Gilberto Ramos mientras contempla los precios de los juguetes en la vitrina de un local ubicado en el centro comercial Galería Las Américas de San Antonio de los Altos, tiene claro que para comprar un carrito control remoto a su hijo necesita lo equivalente a 6 sueldos mínimos.

A un precio que supera el millón 300 mil bolívares Ramos tendría que haber ahorrado seis meses para poder comprar uno de los regalos que su pequeño de 6 años le pidió al Niño Jesús. “Es cruel, este año millones de niños despertarán el 25 de diciembre sin regalados bajo el arbolito”, agrega el hombre.

El desespero se refleja en el rostro de prácticamente todos los padres que este martes visitaron la referida juguetería, ubicada en el último piso del conocido centro de compras. Virgilio Valenzuela, fue en busca de un detalle para un sobrino, se encontró con que un simple juego de mesa supera el millón de bolívares.

“Un Monopoly algo que hace algunos años tenía un precio irrisorio, hoy cuesta  un millón 100 mil bolívares”, detalla el hombre. Narra que en su casa tuvieron que decidir entre comprar comida o regalados, “evidentemente nos inclinamos por lo primero”.

Los precio espantan a cualquiera, un figura de acción para niños –superman, Hombre Araña-  cuesta Bs 1.700.000. Lo más económico son los peluches en Bs  400.000 y una pequeñas muñecas en Bs 300 mil. Fábrica de helados Bs 8 millones.

Los juguetes conocidos como la Sirenita supera los Bs 3 millones 300 mil, las Barbie Bs 3 millones 400 mil, mientras que el tradicional bebé que gatea está en Bs 900 mil. Por su parte el Ciccio Bello en Bs 4 millones.

Los estuche de maquillaje en un millón 700, los carritos de bebe Bs  800 mil, la computadora de juguete para niñas en Bs 3 millones 200 mil y el cochecito con bebé incluido en Bs 2 millones 100.

“Estamos hablando de los precios hoy martes 19 de diciembre, estos precios pueden subir para el 24”, advierte uno de los encargados de Toy Planet  Juguetería, mientras que los padres entran y salen con las manos vacías.

Daniel Murolo

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