Polisalias celebran hoy 17 años al servicio de los sanantoñeros

 

A Keila, Hugo y Giovani los une algo más que el uniforme que visten. Con 17, 18 y 22 años de servicio, es la vocación lo que los mantiene luciendo con orgullo la chapa de Polisalias, cuerpo de seguridad que hoy arriba a sus 17 años.

Keila Tisoy cumple “mayoría de edad” en la institución en febrero. Está al frente del servicio de policía comunal, tras haber formado parte de tránsito e incluso de los recordados “honguitos” que en el año 2000 se encargaban de la circulación en la capital mirandina.

La supervisora jefe asegura que más allá de la evidente vocación de sus compañeros, es la pasión lo que la mantiene a diario escuchando y resolviendo los problemas comunales en San Antonio de los Altos.

“Se sacrifican muchas cosas, pero es el contacto con la gente, el agradecimiento de los sanantoñeros cuando se hace algo por ellos lo que te llena, es la mayor satisfacción”, sentencia la dama.

No duda en asegurar que es en el profesionalismo de sus compañeros donde radica el éxito de Polisalias, pues el municipio se han mantenido como el más seguro del país en los últimos años; “aquí hay mucho personal preparado, capacitado , comprometido con esta ciudad y su gente”.

Similar es la opinión de Hugo Castellano, quien tiene 19 años en la institución. “El éxito está en la política que han mantenido todos los alcaldes, especialmente el actual Josy Fernández, así como el compromiso de todos los directores que hemos tenido que han puesto énfasis siempre en la prevención”.

El hombre, quien se formó en Polichacao hace casi dos décadas, agrega que algo tan simple como mantener controlado el comercio informal “que para muchos puede ser risible, ha ayudado a mantener el municipio libre de la presencia de posibles sujetos que den origen a la comisión de delito”.

Castellano agrega que Los Salias ha cambiado, “durante muchos año fue una ciudad netamente dormitorio, hoy día esa situación ha cambiado, hay mayor ritmo de trabajo y no hemos podido escapar a la situación país por lo que hemos enfocado nuestro trabajo en la prevención”.

Giovani Morillo, quien tiene 22 años luciendo el uniforma del cuerpo de seguridad local, comparte la visión de Castellano y agrega que los pocos hechos delictivos que se registran mensualmente en la jurisdicción son perpetrados por delincuentes que vienen de municipios aledaños e incluso otros estados.

“Lo que controlamos con patrullaje constante y un trabajo de la mano con las comunidades, quienes confían en nosotros y aportan información valiosa para mantener a raya delitos que en otros municipios se registran diariamente”, indicó.

En los genes

Pero no se trata solo de vocación y pasión, tal como lo indica Tisoy se trata de una profesión que se lleva en la sangre; en su caso su abuelo fue Polimiranda, al igual que un hermano y una hermana que hoy día forman parte de las filas de otros cuerpos de seguridad.

“En mi familia lo llevamos en los genes –agrega entre risas- tenemos en mi casa paramédicos  y bomberos”. Igual percepción tiene Castellano, cuya hija intentó formar parte de Polisalias pero una lesión en la rodilla que traía desde el liceo se lo impidió; no descarta que alguno de sus otros dos hijos quieran seguir sus pasos.

“No me niego a la idea de que los dos pequeños que me quedan me digan que quieren ser policías, me sentaré con ellos a explicarles, no le pienso quitar la ilusión”, sentencia. Mientras que en el caso de Morillo quince miembros de su familia por el lado paterno son funcionarios en diferentes estados del país.

“Se sacrifica familia, tiempo, distracción; la retribución es que nunca terminamos una faena, nunca nos vamos a dormir, sin decir que cumplimos con nuestra tarea; todos los días el equipo de Polisalias se  levanta con vocación de servicio y con el orgullo de formar parte del municipio más seguro del país”, sentenció Castellano.

Daniel Murolo

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