Tras la emergencia generada por el doble sismo del pasado 24 de junio, la dinámica de consumo dio un giro atípico en la subregión y toda la región capital.
Según un reporte de Atenas Grupo Consultor, 6 de cada 10 productos que pasaron por caja no terminaron en las despensas del hogar, sino en donaciones directas para los damnificados.
Este movimiento no respondió a compras de pánico ni a temor por desabastecimiento, sino a una contundente respuesta comunitaria.
Los habitantes de San Antonio de los Altos, Los Teques y Carrizal acudieron masivamente a farmacias, supermercados y comercios para adquirir insumos de primera necesidad con el único fin de llevarlos a los múltiples centros de acopio que se habilitaron en la zona.
Esta ola solidaria disparó las ventas a un hito histórico de más de 26 millones de unidades en la semana posterior a la tragedia. El sector farmacéutico fue el gran protagonista del repunte con un incremento del 13,01% en volumen transado.
Medicamentos como antipiréticos, antiinflamatorios y antibióticos, junto con material de curación (gasas, inyectadoras, guantes y sueros), fueron los artículos más buscados para nutrir los kits de auxilio.
Representantes de la Cámara de la Industria Farmacéutica (Cavefar) destacaron además que la disponibilidad previno quiebres de stock o aumentos especulativos en los precios.
A pesar de que durante el mes de julio el mercado experimentó una desaceleración comercial habitual tras el pico de demanda, «la huella dejada en junio refleja el verdadero rostro de los altomirandinos. Una vez más, frente a la adversidad, la comunidad demostró que cuando se trata de tender la mano, la solidaridad se convierte en el motor que mueve a toda la región», expresó Ofelix Albino, quien se sumó como voluntaria en distintos centros de acopio de los Altos Mirandinos y vio cómo la gente salía de los comercios directamente a donar./JR
