A un mes de los terremotos que sacudieron la zona central del país, gran parte de los centros de acopio habilitados en los Altos Mirandinos para apoyar a los damnificados han dejado de funcionar.
La disminución de donaciones en las últimas dos semanas obligó al cierre progresivo de varios puntos que surgieron de manera espontánea tras la emergencia.
De las decenas de espacios abiertos desde el 25 de junio, hoy solo permanecen activos a menor escala los dispuestos por las alcaldías de Los Salias, Carrizal y Guaicaipuro, junto a las sedes de Protección Civil y algunas parroquias en coordinación con Cáritas de Venezuela.
También se mantienen algunos comercios que continúan recibiendo aportes, aunque sin la afluencia masiva registrada en los primeros días posteriores al desastre.
En estos lugares, las entregas de insumos se realizan de forma más discreta, lejos de los despliegues iniciales que marcaron la respuesta ciudadana.
Redes independientes
Ante la reducción de centros oficiales, grupos independientes han asumido la tarea de canalizar ayudas. Luis Sánchez, voluntario que organiza envíos desde los Altos Mirandinos hacia La Guaira, explicó que pequeños empresarios y emprendedores se han sumado a la iniciativa. “Ellos por su cuenta hacen las compras y trasladan directamente los insumos a las familias afectadas”, señaló.
La labor de estas redes busca mantener el flujo de apoyo hacia las zonas más golpeadas, pese al desgaste natural que enfrentan las campañas de solidaridad con el paso de las semanas.
