Los muy a su pesar aún políticos en la oposición al régimen de Nicolás Maduro, María Corina Machado y Edmundo González, contactaron con la alta dirección de grandes empresas españolas con intereses en Venezuela, como son Telefónica, Repsol, BBVA o Mapfre, entre otras, ante las firmes expectativas de un cambio de Gobierno. Según ha podido saber ABC de fuentes políticas del entorno de los opositores venezolanos, el pistoletazo de salida del inicio de dichas relaciones de cara al futuro a corto plazo de las compañías en el país se dio tras las amenazas a Maduro del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a partir del último trimestre de 2025.
Las fuentes añaden que los políticos opositores, asesorados por líderes de opinión de su entornoy bien conectados con el exterior, iniciaron acercamientos con alguna de nuestras grandes empresas para asegurar al potencial nuevo Gobierno de la región la confianza en la economía venezolana una vez liberado de Maduro como parecía indicar en aquel momento.
Entre estos asesores, las fuentes señalan a Isadora Zubillaga, una figura política y diplomática venezolana experta en asuntos internacionales, y a Corina Yoris, quien representara a Machado en su carrera a las últimas elecciones presidenciales en Venezuela junto a González.
Zubillaga, ha sido asesora internacional de Leopoldo López y es directora de la fundación Código Venezuela, organización no gubernamental dedicada a apoyar a la diáspora venezolana. También ha presidido la Asociación Libertad y Democracia. Durante la crisis presidencial del país en 2019, fue designada por la Asamblea Nacional como embajadora de Venezuela en Francia y, posteriormente, como subcomisionada presidencial para las relaciones exteriores. Desde 2014 reside en Europa y, en 2017, el Gobierno de Mariano Rajoy le concedió la nacionalidad española.
Mientras, Yoris fue la candidata presidencial de la oposición venezolana para las elecciones de julio de 2024, designada por Machado tras la inhabilitación de esta, pero no pudo inscribir su postulación por impedimentos del Consejo Nacional Electoral; actualmente es «una figura unitaria opositora que denuncia la situación política del país con Maduro al frente y lo seguirá haciendo si Delcy Rodríguez mantiene bajo la misma represión al país aun con Trump liderando», añaden las fuentes.
Compañías españolas en Venezuela
Las fuentes no quieren señalar «con, digamos, nombre y apellidos» a las firmas españolas con las que han mantenido contactos pero deslizan que son algunas de las que mantienen de una u otra manera relaciones con su país. Así, Repsol es la empresa española que más expuesta sigue estando a Venezuela. También a la que más le interesa defender su posición actual tras la captura de Maduro. Por un lado, explota un pozo de gas natural en alianza con la italiana Eni; y por otro, mantiene un acuerdo con la petrolera estatal venezolana, PDVSA, para la extracción de petróleo, su principal fuente de problemas.
Entre las firmas españolas aún con intereses en Venezuela: Repsol, Telefónica, BBVA, Inditex, Mapfre, Hesperia, Meliá, Iberia y Air Europa.
Presente desde 1993, la energética tiene una exposición patrimonial en Venezuela de 330 millones de euros, con deudas atrasadas con PDVSA de 359 millones, que hasta ahora abonaba con unas entregas de crudo que a su vez fueron suspendidas en marzo tras retirarle Trump el permiso para exportar crudo desde allí.
Tal y como informó este periódico, la petrolera, a través de su consejero delegado, Josu Jon Imaz, se comprometió con Trump, en la reunión que el presidente norteamericano mantuvo con las grandes petroleras mundiales presentes en Venezuela, a estar preparados para multiplicar por tres la producción de Repsol en el país en los próximos años siempre que se den las «circunstancias necesarias», lo que supondría elevar la cifra a unos 140.000 barriles diarios.
Mientras, BBVA es la única entidad española en suelo venezolano. Propietaria del 55,2% de BBVA Provincial, el mayor banco privado del país, tiene una cuota de préstamos del 24%, solo por debajo del público Banco de Venezuela. Tiene más de 3 millones de clientes y una plantilla de cerca de 2.000 trabajadores en 168 oficinas.
Tanto BBVA como Mapfre, la otra gran compañía financiera con intereses en la zona y 360 trabajadores en nómina, mantienen sus planes de continuidad para garantizar la prestación de servicios en el país. La aseguradora no detalla sus números allí, ya que los integra en su negocio en América del Sur.
Para Telefónica, para la que un cambio político podría facilitar su ansiada salida del país, si bien ahora no le corre tanta prisa, Venezuela no es un mercado estratégico. El presidente de la compañía, Marc Murtra, confirmó en noviembre pasado su firme voluntad de abandonar Venezuela, con el objetivo de simplificar su estructura y recuperar, en la medida de lo posible, la inversión realizada en la región. La operadora cuenta con nueve millones de clientes y domina el 42% del mercado de telefonía móvil.
Otra española que vio en Venezuela una gran oportunidad de negocio es Inditex, donde hoy cuenta con cuatro locales, todos en Caracas y gestionados por un socio franquiciado, Grupo Futura, que también trabaja con Mango y Tendam. Entre 2003 y 2015, logró una red de unos 25 locales, que bajaron a 19 en 2019, último año antes de decidir su retirada, si bien volvió a principios de 2024.
Las empresas hoteleras tienen una presencia marginal en Venezuela. En la actualidad, la cadena que más activos tiene es Hesperia, que lleva 20 años operando en el país, con cinco hoteles. Le sigue Meliá, con un inmueble de 5 estrellas.
Por último -siguiendo las recomendaciones de la Agencia de Seguridad Aérea e ignorando la amenaza de Maduro de retirarles las licencias si no retomaban las operaciones-, las aerolíneas con actividad entre España y Venezuela -Iberia, Air Europa y Plus Ultra-, decidían en diciembre no cubrir las frecuencias hasta el 31 de enero ante la escalada de incertidumbre por las amenazas de Trump.
