Sonia Figueroa, una de las 250 familias que permanecen damnificadas en el estadio de béisbol de Playa Grande, pidió este martes la donación urgente de carpas luego del torrencial aguacero que cayó en la madrugada y los dejó completamente expuestos.
Relató que no tuvieron dónde resguardarse de la lluvia, que empapó las telas y lonas con las que han intentado improvisar refugios desde el pasado miércoles, cuando ocurrió el doble terremoto.
En el estadio, adultos mayores, niños y familias enteras sobreviven entre estructuras improvisadas hechas con palos, cuerdas y pedazos de plástico. La falta de carpas adecuadas se convirtió en un problema crítico tras el aguacero, que dejó a muchos durmiendo sobre el suelo mojado y sin protección.
Los damnificados insisten en que necesitan carpas resistentes, colchonetas y materiales para resguardarse mientras continúan las réplicas y se mantiene la emergencia en la zona costera de La Guaira.
Video El Tequeño TV – Richard Ereipa
