Una verdadera trampa «cazabobos» de metal y asfalto. Así describen los conductores y transeúntes el crítico estado del sistema de drenaje ubicado en plena bajada de El Tambor, justo frente a la entrada principal del Centro Comercial Vasconia.
Lo que debería ser una rejilla de seguridad para canalizar las aguas, se ha convertido en un obstáculo que pone en riesgo la integridad de quienes transitan por esta arteria vial.
Tramos enteros de las pesadas rejas se han desprendido o hundido, dejando peligrosas aberturas a escasos centímetros de la acera y del canal de circulación.
El riesgo se multiplica con las recientes precipitaciones. El hundimiento de la alcantarilla ha creado una trampa que, al llenarse de agua, se vuelve imperceptible para los conductores que transitan por El Tambor.
Quienes no conocen la vía corren el riesgo de dejar un caucho, destrozar un rin o dañar severamente el tren delantero de su vehículo.
Además del daño estructural, las aberturas están repletas de maleza, bolsas plásticas y escombros. Esta acumulación de basura impide que el agua fluya correctamente, generando empozamientos que afectan tanto a los carros como a los peatones que intentan ingresar al centro comercial.
»Uno viene bajando y tiene que frenar de golpe o abrirse hacia el otro canal para no caer en ese hueco. Si vienes distraído o de noche, el golpe te desbarata el carro. Y para el que va a pie es peor, un mal paso ahí y te fracturas una pierna», denunció un usuario frecuente del C.C. Vasconia.
Comerciantes, vecinos y conductores que hacen vida en las adyacencias de El Tambor hacen un llamado perentorio a la alcaldía de Guaicaipuro y a las cuadrillas de mantenimiento para que se aboquen a la sustitución y soldadura de estas estructuras metálicas, antes de que el colapso termine originando un accidente de tránsito de mayor magnitud o lesiones graves a un peatón./JR
