Las agencias inmobiliarias de los Altos Mirandinos han registrado un notable incremento en las consultas y solicitudes de alquileres durante las últimas semanas, protagonizado principalmente por familias provenientes del estado La Guaira.
El reciente historial de sismos ha despertado las alarmas en la región costera, impulsando a decenas de ciudadanos a buscar refugio en las zonas montañosas de Miranda, un fenómeno migratorio interno motivado por la búsqueda de seguridad y tranquilidad.
Consultores inmobiliarios de San Antonio de los Altos, señalaron un patrón muy específico en estas nuevas solicitudes: «la prioridad absoluta es la baja altura». Debido al severo trauma psicológico dejado por los terremotos, los interesados descartan vivir en edificios altos o complejos residenciales de muchos pisos; en su lugar, la demanda se ha volcado hacia casas o anexos independientes que ofrezcan una rápida vía de evacuación a nivel de calle en caso de una nueva emergencia.
Otra particularidad que están reportando las inmobiliarias es que muchos de los solicitantes piden anexos con capacidad para albergar hasta ocho personas, lo que evidencia que grupos familiares numerosos e incluso varias familias pequeñas intentan agruparse en un solo inmueble para abaratar costos y mantenerse unidos ante la contingencia. Sin embargo, encontrar espacios con estas dimensiones se ha convertido en un verdadero reto.
Pese al alto volumen de llamadas y visitas a los Altos Mirandinos, la realidad del mercado ha frenado las firmas de contratos, ya que hasta la fecha casi ninguna de estas intenciones de alquiler se ha concretado.
Los elevados cánones de arrendamiento que oscilan entre 400 y 2.000 dólares mensuales, sumados a las exigencias de meses de depósito y comisiones administrativas, chocan de frente con el presupuesto de los guaireños golpeados por la crisis, dejando a muchas familias atrapadas entre el miedo a quedarse en el litoral y la imposibilidad económica de mudarse./JR
