El inicio del período vacacional convirtió a Higuerote en la alternativa inmediata para caraqueños y mirandinos tras el doble terremoto que devastó La Guaira.
Pero en Playa Agua Sal, municipio Brión, la pregunta tiene una respuesta evidente: sus playas no están aptas para recibir temporadistas.

En los alrededores de la zona residencial Playa Agua Sal, los desechos se acumulan sin control. “Hacen operativos de limpieza solo cuando viene Carnaval o Semana Santa. Ya estamos a mitad de agosto y así está la playa”, afirma Joan Carlos Torrealba mientras señala las toneladas de basura varadas en la orilla. Botellas, envases y restos plásticos cubren la arena.
El problema no es nuevo. La desembocadura del río Tuy y del Guaire en Boca de Paparo, cerca de Río Chico, convierte esta franja costera en el destino final de la basura flotante que arrastra la capital y buena parte de Miranda. “En los últimos años han hablado de soluciones definitivas. Vienen, recorren, inspeccionan y se van, y todo queda así”, lamenta Torrealba.

Estudios internacionales clasifican al río Tuy entre los mayores emisores de plásticos hacia el océano en América Latina. El impacto es visible: kilómetros de playa cubiertos de botellas, envases y microplásticos. Habitantes de la zona insisten en que urge una solución definitiva antes de que la contaminación avance aún más sobre la costa mirandina.
