BBC Mundo | Gaesa, el imperio empresarial de la élite secreta de Cuba que maneja miles de millones de dólares

Gaesa (Grupo de Administración Empresarial S.A.) no tiene página web, correo electrónico institucional conocido ni canales oficiales de contacto.

Por BBC MUNDO

No publica estados financieros ni aparece en el presupuesto estatal.

Y ni la Asamblea Nacional del Poder Popular ni la Contraloría General de la República pueden auditar sus cuentas.

Esto pese a que se embolsa prácticamente cada dólar de los negocios más rentables del régimen cubano: turismo, remesas, comercio exterior o misiones médicas en el extranjero.

El holding, perteneciente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) aunque también ajeno a su control, poseía activos en 2024 por al menos US$17.900 millones, entre ellos más de US$14.400 millones en cuentas bancarias, según documentos filtrados al diario Miami Herald.

La BBC no pudo verificar los datos de forma independiente.

Tal fortuna -superior a las reservas internacionales de países como Ecuador, Paraguay o República Dominicana- daría fe de la magnitud del imperio económico que es Gaesa.

Esto contrasta con la situación financiera de Cuba, un país prácticamente en quiebra con una caída acumulada del 15% del PIB en los últimos cinco años e insolvente ante sus múltiples acreedores internacionales.

Casi 9 de cada 10 cubanos viven en condiciones de extrema pobreza o «supervivencia», estimó el Observatorio Cubano de Derechos Humanos en 2025, y este año la crisis se ha intensificado con apagones de varias horas al día y aún más escasez de alimentos, combustible y medicinas.

En los últimos meses, el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos ha intensificado las sanciones contra la isla con un bloqueo de facto del suministro de petróleo, lo que ha agravado los problemas de energía y abastecimiento.

El contraste entre un Estado en bancarrota y la existencia de una opaca entidad que succiona sus principales fuentes de ingresos bajo el paraguas militar plantea importantes preguntas que intentamos responder a continuación: ¿Cómo opera? ¿Quién está detrás? ¿Dónde guarda e invierte el dinero? ¿Hasta qué punto esta economía paralela es responsable de la miseria en la que está sumida Cuba?

BBC Mundo trató de contactar por varias vías con el gobierno cubano para este artículo, pero no obtuvo respuesta.

Cuál es su origen y cómo opera

«Gaesa es como un gran holding, un pulpo que se ha adueñado de la economía cubana en casi todos sus sectores rentables durante los últimos 15 años», nos explica Emilio Morales, presidente del grupo Havana Consulting Group que estudia la economía cubana.

Pero Gaesa nació mucho antes, en la década de 1990, como un mecanismo creado dentro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) para administrar empresas que operaban en divisas en plena crisis económica -el llamado Período Especial- tras la caída de la Unión Soviética.

Su objetivo inicial era relativamente limitado: generar recursos para las propias Fuerzas Armadas a través de negocios vinculados al turismo, el comercio exterior y otros sectores que captaban dólares.

Con el paso del tiempo, sin embargo, esa estructura se transformó en todo un imperio económico.

Cuando el deterioro de la salud del hasta entonces líder hegemónico Fidel Castro dio lugar al ascenso al poder de su hermano Raúl -de forma interina en 2006 y formalmente en 2008- el conglomerado empezó a expandirse con rapidez y absorber empresas estatales estratégicas, entre ellas la mayor de todas: Cimex.

«Al hacerse con Cimex, Gaesa adquirió toda su red de empresas dentro y fuera de Cuba: corporaciones ubicadas en paraísos fiscales como Panamá, comercios minoristas en moneda local y en dólares, estaciones de gasolina, negocios inmobiliarios, exportación, importación, negocios mayoristas…», indica Emilio Morales.

El holding fue engullendo otras empresas rentables como Gaviota y Habaguanex en el sector turístico, parte del operador de internet Etecsa o la gestión del Mariel, el mayor puerto comercial cubano.

También tomó el control del Banco Financiero Internacional (BFI) que opera las transacciones internacionales de Cuba.

En la práctica, acaparó casi todos los negocios que atraen dólares: turismo, comercio, telecomunicaciones, banca, remesas, logística o construcción.

Aunque sobre el papel Cuba funciona bajo un sistema socialista en el que la economía es monopolio del Estado, Gaesa no rinde cuentas ante la Asamblea Nacional y guarda bajo llave sus estados de cuenta.

«Sus balances son secretos, los medios cubanos no lo mencionan y trabaja en la oscuridad total. De hecho, tampoco paga impuestos y no aparece en los presupuestos del Estado, ya que tiene un presupuesto independiente», explica a BBC Mundo el economista Pavel Vidal, uno de los mayores expertos en las finanzas de Cuba.

«Es una economía dentro de otra», define.

El secretismo en torno a este imperio en la sombra es tal que en julio de 2024 la entonces contralora general de Cuba, Gladys Bejerano, fue cesada tras 14 años en el cargo después de admitir -en un aparente descuido durante una entrevista con la agencia EFE- que el Estado no tenía jurisdicción para auditar a Gaesa.

Tres años antes, en 2021, el entonces ministro de las Fuerzas Armadas Leopoldo Cintra Frías fue relevado poco después de que, según fuentes, tratara de impulsar una investigación interna sobre el multimillonario holding adscrito a su cartera.

En ninguno de los dos casos está claro si las destituciones estuvieron relacionadas con sus incursiones en los asuntos de Gaesa o si se trató de meras coincidencias, ambos eran septuagenarios cuando se los apartó de sus respectivos cargos.

El entramado empresarial estuvo durante años presidido por el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, exyerno de Raúl Castro y considerado uno de los hombres más poderosos del país.

Fue bajo su mando cuando Gaesa fue tomando el control de las principales compañías estatales hasta convertirse en el gigante que es hoy.

Tras la muerte de Rodríguez López-Calleja en 2022, la presidencia del grupo pasó a manos de quien era su número dos, la general de brigada Ania Guillermina Lastres.

Son los dos únicos nombres conocidos de este multimillonario emporio empresarial.

Entonces, ¿quién forma la élite que controla Gaesa y sus activos?

Quiénes son sus dueños

Identificar a los propietarios y directivos de Gaesa no es tarea fácil: su estructura empresarial es extremadamente opaca, se desconoce quién copa sus órganos de decisión, carece de organigrama oficial y buena parte de sus compañías operan a través de redes societarias difíciles de rastrear.

Sin embargo, investigaciones periodísticas, filtraciones de documentos e informes de académicos que han estudiado el grupo durante años ofrecen importantes indicios sobre la élite de este poderoso entramado.

Según el investigador Emilio Morales, el poder se concentra en un reducido y selecto grupo.

«No llegan a más de 15 personas. No son nombres públicos, son muy herméticos. Estos tienen asignado a cada empresa un informático, un contador y un oficial de la contrainteligencia para supervisar toda la parte contable», revela, citando el testimonio anónimo de un extrabajador de Gaesa.

Según Morales, el holding aprovecha el aparato militar para asegurar el control incuestionado de sus empresas y operaciones, pero quienes realmente mandan no son los generales de las Fuerzas Armadas.

«En Venezuela había muchos archipiélagos de poder: Diosdado tenía el suyo, Padrino el suyo, Maduro, Delcy, etcétera. Pero el caso de Cuba es diferente. Raúl Castro nunca quiso que los generales tuvieran poder financiero. Los generales están para el control político», indica Morales.

En este sentido, Juan Antonio Blanco, presidente de la plataforma académica Cuba Siglo 21, explica a BBC Mundo que Raúl Castro siempre trató de «evitar que los generales se corrompieran teniendo acceso a grandes cantidades de dinero».

«Gaesa se reservó para un grupito de élite de la familia Castro y los más allegados. Hay algún que otro general, sí, pero no porque fueran generales, sino porque eran incondicionales, cercanos históricamente a la familia de Raúl Castro», asevera.

Así, la élite del coloso empresarial -o parte de ella- sería el entorno familiar y militar del general de 94 años oficialmente retirado pero que, según los analistas, sigue siendo el hombre más poderoso de Cuba.

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