Tumbada en la litera, hacinada con otras cinco mujeres en una celda del sótano del terrible Helicoide, la dirigente opositora hispanovenezolana Catalina Ramos sobrevivió nueve meses a la crueldad del chavismo. Coordinadora nacional de las asociaciones ciudadanas de Vente Venezuela (VV), partido de María Corina Machado, y muy cercana a la líder democrática, Ramos concede a EL MUNDO la primera entrevista de un excarcelado con nacionalidad española. Y lo hace desde Tenerife, la isla de donde procede su familia y donde viven su madre, su hermana y sus tres hijos.
Por El Mundo
Las cinco mujeres con las que compartió celda de cuatro por seis metros, en un sótano y con muy pocas horas de sol a la semana -sólo una hora en los peores momentos-, ya están libres, una de ellas en España, la también hispanovenezolana Sofía Sahagún. Otras dos son sus compañeras de partido, María Oropeza (litera de abajo) y la ex diputada Dignorah Hernández, dirigentes clave en el Comando de Campaña de Machado. La hermandad entre todas ellas, entre discusiones políticas y los avatares carcelarios, ayudó a soportar el infierno chavista.
La bióloga Ramos llegó a las Canarias a principios de mes, pese a las medidas cautelares iniciales impuestas por el chavismo tras una Ley de Amnistía llena de trampas y agujeros, forzada desde Washington. La dirigente opositora contó con el respaldo del embajador español, Álvaro Albacete, quien la protegió durante 10 días en su residencia y además la acompañó hasta la puerta de embarque.
Usted pudo salir de Venezuela pese a las medidas judiciales impuestas por el chavismo.
Sí, a mí me entregaron una orden de excarcelación con todos los delitos horrendos (terrorismo, asociación, conspiración con gobierno extranjero y traición a la patria). Me asignaron medidas cautelares de presentación cada 15 días. Pero, cuando se aprobó la Ley de Amnistía, el defensor público introdujo la solicitud de sobreseimiento de mi causa.
Desde el primer momento contó con la ayuda de la Embajada de España.
Estuve acompañada todo el tiempo por el embajador Álvaro Albacete, por el cónsul y los funcionarios del Consulado; no me sentí abandonada o demasiado vulnerable. Todos mis documentos, las llaves de mi casa, mis equipos, mi computadora… todo eso se lo quedó el SEBIN (policía política del chavismo). Nunca me lo devolvieron; de hecho, le pregunté al director del Helicoide que si no me iban a devolver al menos las llaves de mi casa. Consultó por teléfono, le dijeron que no y le dieron una lista de las cosas que podía retirar: cuadernos y agendas. Cuando la funcionaria de la policía migratoria me preguntó por mi pasaporte, le contesté que lo tenía el SEBIN. La cara de ella cambió. Al final me selló -tras consultar con sus jefes y tras una breve charla con el embajador español- el pasaporte español para salir. Me preguntó si me habían devuelto alguna de mis pertenencias. Le dije que no.
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