Al escaso poder adquisitivo y la priorización en la compra de alimentos «básicos», se suma otro factor que golpea al sector comercial altomirandino: las fluctuaciones en el servicio eléctrico.
Un ejemplo claro se vivió el miércoles 6 de mayo, cuando se registró un apagón en la capital mirandina que se extendió entre las 2:00 y 6:00 pm aproximadamente, llevando a las personas a quedarse en sus hogares, ante la incertidumbre, mientras los vendedores se mantenían con las santamarías arriba con la esperanza de producir algo.
»El año pasado fue una pesadilla en el bulevard Bermúdez y ahora está volviendo el tema de los bajones de luz que hacen que merme el ingreso de clientes y evidentemente impacta nuestros números», declaró Luis Ramírez. trabajador de un local que ofrece víveres en el centro de la ciudad capital, quien señaló que sus jefes están haciendo constantemente promociones para intentar levantar las ventas, sin éxito hasta ahora.
-Aunque hay oferta de otros productos como tintes, maquillaje y bisutería, la gente suele llevarse lo mismo: harina para las arepas, aceite en la versión más económica y pequeña, el arroz más barato y pasta. El resto es como si no existiera. Si a eso le sumamos el hecho de que las personas no salen al no saber qué ocurre cuando se va la luz, el panorama empeora.
Ante esta problemática, tanto vecinos como comerciantes exigen acciones contundentes para evitar estas situaciones, que, según un mensaje difundido por grupos vecinales de WhatsApp, persistirán, ya que el alcalde de Guaicaipuro, Farith Fraija informó vía nota de voz sobre la aplicación de un esquema de rotación de carga, que básicamente consistirá en alternar el suministro eléctrico en distintas zonas. /JR
