Mientras Venezuela enfrenta una de las peores tragedias humanitarias de su historia reciente, organizaciones hispanas en la Bahía de Tampa continúan movilizando recursos para asistir a los sobrevivientes.
La organización Boricuas de Corazón, en alianza con Venezuela USA Foundation, informó que ya ha enviado toneladas de alimentos, medicamentos e insumos hacia las zonas afectadas. Sin embargo, con el paso de los días, las necesidades han cambiado y la ayuda entra ahora en una nueva etapa: brindar refugio temporal a miles de personas que lo perdieron todo.
“Duele porque muchas familias se han destruido completamente”, expresó el líder hispano y filántropo de Tampa, Simón Canasi, al recordar el caso de un joven que trabaja con su hijo y que perdió a casi toda su familia durante la tragedia.
Más de 15 vuelos de ayuda humanitaria
La directora de Boricuas de Corazón, Linda Pérez, explicó que la primera fase de la operación permitió establecer tres centros de distribución de ayuda, dos en Caracas y uno en La Guaira, desde donde actualmente atienden a cerca de 10,000 personas.
Según cifras de la organización, hasta el momento han salido más de 15 vuelos cargados con alimentos, medicinas y otros suministros esenciales.
Pero mantener ese puente humanitario representa un importante desafío económico.
Pérez señaló que el envío de cada contenedor tiene un costo cercano a 10,000 dólares, mientras que transportar la ayuda desde Tampa hasta Miami cuesta aproximadamente 700 dólares por camión, antes de que pueda ser enviada a Venezuela.
Comienza una nueva etapa: refugio para quienes quedaron sin hogar
Ahora que las labores de rescate han dado paso a la atención de los sobrevivientes, la prioridad es ofrecer un lugar seguro donde dormir a miles de familias desplazadas.
Por ello, la organización inició una segunda fase de recolección enfocada en artículos para campamentos temporales.
Entre los insumos que más necesitan se encuentran:
- Carpas.
- Bolsas de dormir.
- Linternas.
- Baterías.
- Equipos de campamento.
La meta es habilitar campamentos con capacidad para aproximadamente 1,000 personas, donde además puedan recibir alimentos y asistencia básica.
“Ahora es cuando más nos necesitan”
Entre los voluntarios se encuentra Odalis Castro, nacida en Naiguatá, una de las localidades más afectadas por la tragedia.
Desde Tampa, asegura que la solidaridad internacional no puede disminuir conforme pasan los días.
“Ahora es cuando más ellos nos van a necesitar”, afirmó, al tiempo que hizo un llamado para que la ayuda proveniente de distintos países continúe llegando a Venezuela.
La reconstrucción ya comenzó a planificarse
Aunque la prioridad inmediata sigue siendo la atención humanitaria, los organizadores ya trabajan en una tercera etapa enfocada en la reconstrucción de comunidades devastadas.
Entre los materiales que esperan enviar en el futuro se encuentran puertas, ventanas, techos y otros elementos de construcción, siguiendo un modelo similar al implementado por la organización tras el paso de huracanes en Puerto Rico.
Un llamado a toda la comunidad hispana
Para Simón Canasi, esta emergencia trasciende fronteras.
“A lo mejor somos de diferentes países, pero todos hablamos el mismo idioma, tenemos la misma pasión y estamos allí al lado, el uno por el otro”, afirmó.
Los organizadores reiteran que cualquier aporte puede marcar una diferencia para las miles de familias que hoy intentan reconstruir sus vidas.
Jornada de voluntariado este viernes
Como parte de esta nueva fase de ayuda, estaremos acompañando este viernes al equipo de Boricuas de Corazón, en una jornada de recepción de donaciones en su sede, ubicada en:
5120 Kelly Road, Tampa, FL.
A partir de las 4:00 p.m., estaremos recibiendo y empacando donaciones destinadas a los sobrevivientes en Venezuela. Posteriormente, la comunidad participará en una vigilia para honrar la memoria de las miles de víctimas y elevar una oración por quienes continúan enfrentando las consecuencias de esta tragedia. La vigilia está pautada para las 7 de la noche.
Quienes deseen colaborar pueden llevar artículos como carpas, bolsas de dormir, linternas, baterías y otros suministros para campamentos, además de alimentos no perecederos y medicinas.
Vía AlbertoNews
