Media hora al día es el tiempo del cual disponen los habitantes del edificio Maritza de la urbanización Ramo Verde para lavar ropa, llenar tanques, limpiar casa y/o asearse.
»Son 5 edificios y cada uno maneja su cronograma de suministro del vital líquido. En mi caso, a las 7:00 pm empieza mi hora loca porque debo escoger entre bañarme, cargar las ollas para hervir agua, llenar el tanque de la cocina, pasar coleto o recargar los tobos del baño», refirió Raúl Meléndez, vecino.
-Lamentablemente esta situación no es nueva. Se suponía que era una contingencia, por un tiempo limitado, pero la realidad es que ya tenemos aproximadamente 3 años en este cuento y evidentemente la vida se ve trastocada porque estábamos acostumbrados a contar con el servicio 24/7, como debería ser.
La situación es reportada con la esperanza de que amplíen los horarios. «Los conformistas dicen: hay comunidades que están peor que nosotros, al menos la ponen todos los días, pero no podemos seguir acotumbrándonos a vivir en la precariedad», remató Margaret Novoa, moradora, quien suele llegar de su trabajo una hora después de que cierran la llave, por lo que no «disfruta» del servicio./JR
