Dos tramos de la carretera Panamericana quedan completamente a oscuras cada noche por la falta de alumbrado público, según denuncian conductores que transitan a diario por esta vía.
El primer punto crítico se ubica entre La Macarena y el distribuidor Los Cerritos, en jurisdicción del municipio Guaicaipuro. El segundo comprende el tramo que va desde el distribuidor de La Rosaleda hasta el puente Carrizal, correspondiente al municipio Carrizal.
Los usuarios afirman que ambos sectores se convierten en una “cueva de lobo” al caer la noche, situación que incrementa el riesgo de accidentes y dificulta la visibilidad en una de las arterias viales más transitadas de los Altos Mirandinos.
Señalan que las luminarias llevan tiempo dañadas y que no han recibido atención pese a los reportes realizados.
Exigen a la Gobernación de Miranda y a Corpoelec reemplazar las lámparas averiadas y garantizar la iluminación en estos dos tramos para mejorar la seguridad vial y evitar siniestros.
