La instalación reciente de seis nuevos reductores de velocidad en el municipio ha generado molestias entre los conductores, quienes aseguran que estas estructuras resultan excesivas y peligrosas para la circulación.
La primera víctima de estos llamados “policías acostados” se registró ayer lunes en pleno centro de la ciudad, cuando un conductor sufrió la rotura de la meseta de su vehículo al pasar por uno de los reductores. El accidente lo dejó varado en plena vía, causando molestias en el tránsito.
“Innecesarios esos policías, son muy altos y colocaron demasiados”, declaró el afectado, sumando su voz a la creciente preocupación de los ciudadanos.
Diversos testimonios alertan sobre la falta de señalización y el diseño abrupto de estos dispositivos, lo que podría ocasionar daños a más vehículos y convertirse en un factor de riesgo en lugar de una medida preventiva.
Redacción El Tequeño
