En el Día de la Mujer, la historia de Adriana Briceño refleja la fortaleza con la que muchas venezolanas enfrentan la adversidad. Esposa del ex preso político Ángel Godoy, quien estuvo privado de libertad por un año y seis meses, Adriana no descansó hasta lograr su liberación.
“En principio sentí que el mundo se me venía encima, pero entendí que debía enfrentar la experiencia con gallardía y brindar seguridad a nuestro hijo”, relató. Recordó que la detención se produjo sin orden judicial y que durante 25 días su esposo estuvo en desaparición forzada.
“Fue una detención injusta y arbitraria que fracturó nuestro hogar, pero estábamos seguros de que nuestro amor iba a prevalecer. Mi fe en Dios y en la Virgen me dio las fuerzas para sobrellevarlo”, afirmó.
Briceño explicó que, tras los primeros meses de aislamiento, pudo mantener contacto con su esposo en el Helicoide y luego en Yare. “Lo más duro es la separación, el no verlos ni escucharlos, pero esa situación me fortaleció porque el miedo se transformó en valor”, expresó.
La experiencia también la llevó a recordar el origen político de su esposo. “Ángel fue dirigente estudiantil y miembro de la Federación de Centros Universitarios. Aunque estuvo alejado de la política por un tiempo, circunstancias lo hicieron volver al ruedo, y como mujer siempre temí que eso afectara nuestro hogar”, señaló.
La liberación de Ángel Godoy, ocurrida recientemente, es también testimonio de la perseverancia de su esposa, quien en medio de la adversidad se mantuvo firme. Su relato, compartido en el marco del Día de la Mujer, pone en evidencia la valentía de quienes enfrentan la injusticia con entereza y sin rendirse. | DM
