El terremoto que sacudió a Venezuela este miércoles dejó una estela de miedo en San Antonio de los Altos, donde cientos de personas permanecen en las calles ante el temor de nuevas réplicas.
En la urbanización La Rosaleda Sur, los residentes sacaron sus vehículos de los estacionamientos y se resguardan dentro de ellos mientras siguen las noticias y esperan que la situación se estabilice.
“Estoy aterrada, esta noche duermo en la calle”, contó Olga Perdomo, vecina del sector, aún con la voz temblorosa tras el fuerte movimiento. Como ella, decenas de familias decidieron no regresar a sus apartamentos.
Las aceras, plazas y áreas comunes de la urbanización lucen abarrotadas. Algunos llevan cobijas, otros sillas plegables, y muchos simplemente permanecen de pie, mirando hacia los edificios como si esperaran el próximo sacudón.
“No pienso subir. El edificio crujió completo, sentí que se venía abajo”, relató José Gregorio Márquez, quien se instaló en su carro junto a su esposa y dos hijos.
El temor se repite en cada esquina. “Yo prefiero pasar frío aquí afuera que quedarme encerrada arriba. Las réplicas no paran”, dijo Carmen Rangel, residente de una de las torres más altas. A pocos metros, un grupo de jóvenes comentaba que nunca habían sentido un sismo tan fuerte. “Salimos corriendo sin zapatos, sin nada. Esto no se olvida”, expresó Andrés Lugo.
El movimiento telúrico, que se sintió con fuerza en varios estados del país, generó daños en edificaciones y provocó un ambiente de tensión que se mantiene entrada la noche. En San Antonio, la presencia de personas en las calles es constante, mientras los cuerpos de seguridad recorren las zonas residenciales para verificar afectaciones y atender emergencias.
La comunidad permanece alerta, aferrada a la información que circula minuto a minuto, mientras las réplicas continúan alimentando el miedo a volver a sus hogares.
