En una de las calles principales del Gran Roque, a escasos metros del mar, se alza El Canto de la Ballena, una posada que no solo ofrece hospedaje, sino una experiencia marcada por la historia, la gastronomía y el carácter visionario de Nelly Camargo, su fundadora.
“Mi madre llegó a Los Roques hace más de cuarenta años, cuando Aerotuy era la única empresa que hacía turismo de aventura. Ella se encargaba de la logística de alimentación de tres catamaranes que recorrían los cayos”, recuerda Arjuna Maciel, hijo de Camargo.
Oriunda del estado Táchira, Nelly comenzó alquilando casas de los roqueños para recibir a turistas europeos, fascinados por las aguas turquesa del archipiélago.


“Durante años administró posadas emblemáticas como Malibu y Madrugada. En esa época, el 90 % de los turistas eran italianos. Posteriormente es que adquiere una vivienda y la convierte en su primera posada Ranchito Power. Su carisma y pasión por la cocina la convirtieron en referencia”, afirma Arjuna.
Antes de llegar a Los Roques, Nelly había fundado una empresa de catering para cine, cocinando para producciones como la película Oriana, lo que marcó el inicio de una carrera gastronómica que luego se consolidaría en el archipiélago.




En 1998, adquiere una segunda vivienda en el Gran Roque, y fundó El Canto de la Ballena. «Es una mujer de mundo: viajaba cada año a Asia, pasaba semanas en Tailandia, Laos, Vietnam, Camboya… aprendiendo de su gastronomía y comprando cosas que luego ofrecía en la posada. Yo siempre la seguía con la cámara”, relata su hijo.
De hecho, la estructura esta decorada con artículos que trajo de sus múltiples viajes, incluso tiene un rincón en el que vende algunas piezas y arte de artistas locales.
Esa pasión por la cocina asiática se volcó en el menú de la posada. Nelly entrenó personalmente al equipo de cocina para que pudieran replicar sus platos incluso en su ausencia. “Su cocina se volvió tan reconocida que escribió su propio libro, Comida Real, Cocina en Movimiento, con fotos que yo mismo tomé”, agrega Arjuna.



La reputación de El Canto de la Ballena trascendió fronteras. Figuras como el famoso actor francés Gerardo Pardier y otros como Juan Pablo Raba, Ricardo Arjona junto a su esposa Deysi Arvelo, Gabriel Batistuta y el grupo Chambao han sido huéspedes. “El guitarrista de Chambao quedó tan enamorado de la posada que le compuso una canción con el mismo nombre”, comenta Arjuna con orgullo.
Hoy, el legado de Nelly continúa vivo gracias a un equipo de jóvenes andinos formados en el Hotel Escuela de Mérida. “Son extraordinarios. Han convertido la estadía en una experiencia difícil de olvidar. Mi madre siempre dice que la hospitalidad era un arte, y ellos lo entienden perfectamente”, concluye Arjuna.

Más que una posada, El Canto de la Ballena es un homenaje a la visión de una mujer que supo transformar la hospitalidad en memoria viva.
Daniel Murolo
