Crisis de ansiedad, episodios de pánico, cuadros de insomnio, señales de depresión, casos de estado de shock y estrés postraumático han aumentado entre la población altomirandina tras los terremotos registrados el miércoles 24 de junio, que cobraron la vida de miles de personas en el país.
Así lo confirmó el psicólogo clínico Cristian Melo, quien labora en el cuerpo de bomberos del estado Miranda y explicó al equipo de El Tequeño que «es normal experimentar estado de alerta y activar el modo de supervivencia tras lo ocurrido, no obstante, hay que prestar atención a estas señales porque si no se retoma el estado neutral y empeora la condición con el paso de los días al punto de perder funcionalidad, será necesario buscar orientación profesional».
-Los terremotos fueron un movimiento a nivel de suelo y representaron también un movimiento emocional agudo, al presentarse una ruptura abrupta y traumática de muchas relaciones que se tenían a nivel afectivo (…) Casi todos los días nos enteramos de personas que murieron en la tragedia y eso va a dejar secuelas físicas, mentales y emocionales de por vida.
Para el entrevistado, quien también se desempeña como docente universitario en distintas instituciones de la subregión, situaciones como la vivida tienen el potencial de generar un trauma, de allí lo vital de buscar orientación profesional en caso de sentir que no se cuenta con los recursos personales para manejarlas (y que que muchos empeoran con el consumo de alcohol y/o sustancias ilícitas).
-Debemos mantenernos saludables, reconocer que como seres sociales debemos dar ese abrazo al familiar que tenemos a nuestro lado, llorar y hablar de lo ocurrido (…) En el caso específico de existir alguna patología psiquiátrica de base es necesario recurrir a los servicios especializados por el ajuste de la medicación.
Melo fue enfático al señalar que ante eventos masivos catastróficos (los cuales son impredecibles), la gente no tiene control, reina la incertidumbre y se teme que se repitan en cualquier momento, generándose una espiral de pensamientos que al no ser abordados oportunamente, se pueden convertir en un problema de salud mental.
Ante este panorama, el experto recomendó aplicar técnicas de respiración y relajación, exteriorizar las emociones, reconocer el miedo sin dejarse dominar por él, no saturarse de contenidos amarillistas y morbosos difundidos por redes sociales y hacer higiene mental filtrando los contenidos que se consumen.
-Si algo tiene el venezolano es la resiliencia, ese poder de salir fortalecido de situaciones negativas, sin que esto signifique minimizar el dolor de la tragedia (…) Nuestro gentilicio siempre busca la mejor manera de surgir, de ver el aprendizaje: desde la normativa técnica sísmica hasta lo más profundo a nivel emocional, buscando el reencuadre saludable a la situación y ésta no será la excepción, pero hay que darle un tiempo prudencial para que sea procesada./JR
