El doctor Ever Hernández, director de la clínica veterinaria Evervet, se pronunció sobre el reciente ataque de un grupo de gatos a una vecina en la urbanización La Rosaleda Sur, señalando que la proliferación de animales comunitarios sin control representa un problema sanitario, social y de convivencia vecinal.
“La situación de los animales de vida libre es compleja. No solo porque padecen enfermedades, sino porque su comportamiento responde a instintos de competencia por alimento y territorio. Eso genera enfrentamientos, como el caso registrado en La Rosaleda, pero también conflictos con mascotas familiares, niños y motorizados en espacios comunes”, explicó Hernández.
El especialista advirtió sobre el riesgo de enfermedades zoonóticas que aumentan con la densidad de población animal en zonas residenciales. En felinos mencionó el complejo respiratorio, leucemia viral y VIH felino; en caninos, parvovirus y distemper. También alertó sobre micosis, infecciones bacterianas y parasitarias, agravadas por la acumulación de heces y orina en áreas verdes.
Hernández cuestionó el manejo que algunos proteccionistas dan a estos animales. “Muchos actúan desde el apego emocional, medican sin formación, acumulan animales y alimentan con dietas inadecuadas. El exceso de arroz, por ejemplo, provoca fallas hepáticas graves en felinos. Esto también es maltrato”, afirmó.
Sobre las soluciones, propuso jornadas masivas de castración y esterilización dirigidas exclusivamente a animales comunitarios, campañas de adopción responsable, educación vecinal sobre alimentación y manejo sanitario, y regulación del uso de recursos públicos para evitar que insumos destinados a animales de calle se desvíen a mascotas familiares.
Hernández recomienda implementar un registro poblacional de los gatos comunitarios, sin costo alguno, como medida inicial para abordar su proliferación.
“Es fundamental censar cuántos machos y hembras existen en cada zona, lo que permite planificar jornadas efectivas de atención y conformar grupos responsables que velen por sus derechos y cuidados. También puede colocarse una cartelera informativa con los horarios y cantidades de comida asignadas. Estos registros facilitan la organización de futuras jornadas de adopción”, explicó.
“La conciencia colectiva es clave. Este no es solo un problema veterinario, sino social y sanitario. Si no se aborda integralmente, los casos como el de La Rosaleda seguirán ocurriendo”, concluyó.
