Elena Bertiz, de 78 años, dormía en su habitación la madrugada del sábado en su casa de Caracas cuando un ruido repentino la despertó. Al principio, según declaró a CNN, pensó que se trataba de un terremoto.
“Entonces me levanté corriendo, me puse los zapatos y comencé a agarrar algo de ropa”, dijo Bertiz a Osmary Hernández de CNN, quien la visitó en el barrio de La Boyera el domingo.
Bertiz entonces oyó pasar aviones. “¡Ay, no! ¡Qué ansiedad, qué ansiedad tan horrible!”, dijo.
Más tarde vio que su casa, donde había vivido durante los últimos 50 años, fue alcanzada por metralla durante el ataque militar estadounidense lanzado para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro.
Dijo que devastó partes de la estructura, rompió ventanas y paneles de cristal y dejó agujeros en las paredes y el techo, entre otros daños.
La hija de Bertiz, Patricia Salazar, dijo a CNN que esperaba algún tipo de acción militar de Estados Unidos, pero no verla tan cerca de casa.
“Yo estaba segura de que algo iba a pasar, pero pensé que era momento de celebrar, que iba a ser un momento para celebrar y no para sufrir de esta manera”, dijo Salazar.
No te esperas que esto ocurra en tu propia casa, en casa de tu madre, donde quieres que esté segura y en paz. Tiene 78 años y, por desgracia, lo último que necesita es pasar por esto. Es lo último que queremos: que nuestros mayores tengan que pasar por estos momentos tan difíciles.
