Año 2017 en Venezuela. Las protestas contra el Gobierno se intensifican y los jóvenes se lanzan a las calles a exigir un país en libertad que ni siquiera han llegado a conocer, pues muchos de ellos nacieron cuando ya Hugo Chávez estaba en el poder. Ataviados con pañuelos, máscaras antigás, rudimentarios escudos de cartón y guantes se pusieron frente a los uniformados del chavismo.
Algunos de ellos perdieron la vida y, según denuncian sus familias, todavía no han conseguido encontrar justicia. Tampoco les reconforta el hecho de que EEUU haya descabezado al régimen con la captura de su líder, sólo les queda exigir que prospere el caso ‘Situación Venezuela I’, aún abierto en la Corte Penal Internacional (CPI), para que e emitan órdenes de captura contra Nicolás Maduro y su cadena de mando por crímenes de lesa humanidad.
El vídeo de la muerte de Neomar Alejandro Lander Armas (17 años), el 7 de junio de 2017, se viralizó. Ya antes de caer al suelo por el impacto de una bomba lacrimógena su imagen era conocida en las marchas por llevar un casco blanco en el que ponía «calle» y portar una flor en sus manos. Su lema era: «La lucha de pocos, vale por el futuro de muchos». Este miércoles, sus padres, Neomar Lander y Zugeimar Armas, recordaron sus palabras junto a ese elemento tan característico de su indumentaria y un guante suyo que pudieron rescatar de la Fiscalía, una foto del joven y vestidos con camisetas blancas con su rostro.
Lo hicieron en una acto en el despacho Cremades & Calvo-Sotelo, organizado por la Asociación de Periodistas Venezolanos en España Venezuelan Press, cuya presidenta Carleth Morales se ha encargado durante este tiempo de recoger testimonios de este tipo y recopilarlos en el libro ’26 crímenes y una crónica. Quién mató a la resistencia en Venezuela’. «Una investigación periodística que ahora es prueba ante la CPI», explicó la propia autora. «Ellos están aquí buscando la vida que Venezuela no les garantizaba. Sólo les quedaba buscar justicia y memoria, porque perder a un hijo o un hermano es estar muerto en vida», declaró Morales al presentar a todos familiares congregados.
Zugeimar Armas estaba en las manifestaciones en las que su hijo perdió la vida, pero no pudo hacer nada. Se enteró de tan trágica noticia vía telefónica. «Es muy duro tener que escuchar ese vídeo [reconoce al volverlo a visionar ante los periodistas reunidos], porque van ocho años y siete meses y no se ha hecho justicia. Es sistemático, se ensañan. La muerte de Neormar es muy confusa, nosotros decimos que fue impactado por una bomba lacrimógena y ellos [el Gobierno] que fue un mortero», narró. «Él luchaba por una Venezuela que nunca vivió. Eran personas con valores, era niños educados», reafirmó y recordó que Neomar, que acababa de hacer un curso de bartender, tenía unos sueños que se truncaron. Los padre del joven del casco y la rosa viven hoy en España, donde tuvieron que migrar para poner a salvo a su otra hija, Paola, y donde nació el pequeño Alan. «Allí no tenían futuro», insistió Armas.
«No sé cómo es vivir en guerra, pero en ese momento Chacao [municipio caraqueño] era una zona en guerra», recordó de aquella jornada negra para Venezuela, en la que tuvo que reconocer el cuerpo de su hijo. «Le tenían tapado, el funcionario bajó la sábana completa, le destrozaron el pecho y había mucha sangre». «Nada ni nadie nos va a devolver a nuestros hijos, por lo menos los que están presos tienen la certeza de que van a salir y abrazarlos. Nosotros no tenemos esa certeza, de nosotros depende que se haga justicia y que la memoria de nuestros hijos no se borre de la mente de los venezolanos», sentenció.
«El 3 de enero [día de la caída de Maduro] sentí una gran satisfacción, sentí un dolor en el pecho y dije: ‘Esto es una esperanza, es una luz para que se haga justicia’», agregó la madre del fallecido Neomar.
