En la primera semana de agosto, los femicidios de dos jóvenes conmocionaron al país y encendieron las alertas sobre la violencia de género.
La modelo Angely Alexander Benavides, de 17 años, fue hallada muerta el 2 de agosto en una residencia en Puerto Ordaz, estado Bolívar, presuntamente propiedad de su pareja de 41 años. Se determinó que murió por asfixia mecánica tras una supuesta discusión por motivos económicos.
Por su parte, el cadáver de Génesis Gabriela Medina Puertas, de 21 años, fue encontrado el 4 de agosto en una finca del sector Carbonero, estado Yaracuy, tras estar desaparecida desde el 2 de agosto, cuando salió de su trabajo.
Según el fiscal general Tarek William Saab, su pareja y el hermano intentaron obligarla a ingerir “píldoras abortivas”, la amordazaron y la enterraron.
Un femicidio consumado cada 59 horas
Aimee Zambrano, directora editorial y fundadora de la ONG Utopix, advirtió en entrevista con el programa Punto y Seguimos de Radio Fe y Alegría Noticias que en Venezuela ocurre un femicidio consumado cada 59 horas.
Entre enero y mayo de este año, la organización contabilizó 61 casos consumados, 84 en grado de frustración y 43 de venezolanas asesinadas en el exterior.
Estas cifras, aclaró, no son oficiales, ya que provienen del seguimiento de medios digitales nacionales, regionales e internacionales, por lo que podrían ser mayores.
Zambrano señaló que el estado Bolívar encabeza las estadísticas con 12 femicidios, seguido de Miranda, Distrito Capital, Carabobo, Aragua y Monagas.
Víctimas en edad reproductiva
La mayoría de las víctimas son adolescentes y mujeres de entre 16 y 45 años, es decir, en edad reproductiva.
Entre 2019 y 2023, la mayoría de los femicidios se cometieron con armas de fuego. En 2024 aumentaron los casos con armas blancas, pero en 2025 las armas de fuego volvieron a ser las más usadas.
Advirtió que la mayoría de los femicidios son íntimos, cometidos por parejas o exparejas, y que aunque los casos consumados han disminuido desde 2022, los frustrados y los ocurridos en el exterior han aumentado. En contraste, los femicidios perpetrados por bandas o personas desconocidas han bajado.
Alerta ante las banderas rojas
Alertó sobre las “banderas rojas” que pueden anticipar una escalada de violencia, entre ellas controlar las redes sociales, exigir contraseñas, revisar el teléfono, imponer una vestimenta, restringir la comunicación con amistades o familiares, etc.
Zambrano cuestionó la normalización y romantización cultural de las relaciones desiguales entre hombres adultos y adolescentes, presentes en películas, novelas, series y canciones, y que constituyen abuso sexual infantil por la diferencia de edad y de poder.
La activista insistió en la necesidad de un observatorio estatal que publique cifras oficiales y desglosadas de femicidios y violencia de género.
También recomendó herramientas como el “violenómetro” para que las personas midan el riesgo de su relación, y recordó que existen líneas de atención como el 0800-Mujeres, la línea del Ministerio Público, y organizaciones como Tinta Violeta y Avesa, que brindan acompañamiento a víctimas de violencia y abuso sexual infantil.
