A 249 años de su fundación, los tequeños extrañan el ferrocarril, la neblina, el clima fresco y los juegos en las plazas de la ciudad de antes.
La ciudad, cuya fundación se fija el 21 de octubre de 1777, es capital de Miranda desde 1927. Entre quienes la habitan, la nostalgia por lo que cambió convive con el cariño por lo que permanece.

Héctor Martínez recuerda el antiguo ferrocarril y las veces que iba a la estación a ver llegar y salir el tren. «Eso era una cosa hermosa, hermosísima, la estación del tren en el llano», dijo. Hoy, en su opinión, el paisaje es otro: «Lo que hay es puro concreto».

Evelin Bravo extraña el clima y el trato entre vecinos. «Antes uno salía con suetercito, en cambio ahora eso cambió», afirmó. Recordó que «todas nos conocíamos» y que la ciudad creció y es diferente, aunque, aseguró, «sigue siendo la ciudad del clima ideal».

Gabriel Salgado añora los juegos de los viernes y la neblina, que a su juicio ya no tiene la ciudad. «Estábamos en las plazas jugando, creando y escuchando las historias de los abuelitos y abuelitas», contó.

María López, oriunda de Valera, en el estado Trujillo, ofrece otra mirada. «Con el tiempo, uno consigue siempre lugares hermosos como este, donde pasar los días que le quedan», dijo, y aseguró estar encantada de vivir en Los Teques.

El alcalde de Guaicaipuro, Farith Fraija, habló de la ciudad que quiere ver. «Veo una ciudad en donde la gente recupere la calidad de vida que hemos perdido durante todos estos años», expresó. Según explicó, esa calidad de vida se resintió cuando Los Teques pasó a formar parte del área metropolitana de Caracas y se convirtió en una ciudad «meramente dormitorio». Se mostró convencido de que la ciudad seguirá por el rumbo que, a su juicio, le ha permitido recuperar terreno en los últimos 20 años.
