El movimiento telúrico de magnitud 3.9 registrado la mañana de este viernes con epicentro en Naiguatá generó un desalojo inmediato en el municipio Chacao, donde cientos de personas abandonaron viviendas, oficinas y comercios ante el temor de nuevas réplicas.
En sectores como Altamira, La Castellana y Bello Campo, las calles se llenaron en cuestión de minutos. Decenas permanecieron en las aceras sin intención de regresar a los edificios. “Fue corto, pero uno ya vive con miedo. Después del 24 de junio nada se siente normal”, dijo una trabajadora que bajó desde el piso 11 de una torre empresarial.
El recuerdo del doble terremoto del 24 de junio —que dejó casi 4.000 fallecidos y provocó el colapso de estructuras en la región central— marcó la reacción de la población. “Apenas se movió todo, agarré mis cosas y bajé por las escaleras. No espero indicaciones de nadie”, relató un residente de la avenida Francisco de Miranda.
Funcionarios municipales realizaron un desalojo preventivo en varias edificaciones mientras se verificaba la estabilidad de las estructuras. “El miedo no se va. Uno duerme pendiente de cualquier ruido”, expresó una mujer que permanecía en la calle junto a su familia.
