Adriana Briceño, esposa del ingeniero y dirigente político Ángel Godoy, denunció este viernes el profundo impacto emocional que ha causado la detención de su esposo, ocurrida hace siete meses en Los Teques.
“La ausencia de Ángel ha dejado cicatrices imborrables en nuestro hogar y en nuestro hijo”, expresó con visible dolor. “Mi lucha por el debido proceso es constante. Con la fuerza de nuestra fe en Dios”, agregó.
Godoy, presidente del Movimiento Democracia e Inclusión (MDI) y colaborador del medio digital Punto de Corte, fue detenido el 8 de enero de 2025 por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en circunstancias irregulares. Según testigos, fue interceptado por hombres encapuchados en vehículos sin identificación, quienes lo subieron por la fuerza a una camioneta mientras él gritaba a sus vecinos que avisaran a su esposa que el Sebin lo estaba llevando.
Desde entonces, su familia ha enfrentado una angustiosa búsqueda. Briceño recorrió múltiples cuerpos de seguridad sin obtener información oficial sobre su paradero. Solo semanas después, logró confirmar que Godoy se encontraba recluido en El Helicoide, sin que se le hayan presentado cargos formales.
La detención de Godoy se enmarca en una ola represiva que ha seguido a las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, según denuncias de organizaciones de derechos humanos. El Comité de Familiares de Presos Políticos, Foro Penal y otras ONG han respaldado la causa de Briceño, presentando recursos legales como el habeas corpus y solicitando la intervención de la comunidad internacional.
Además de su labor política, Godoy es ingeniero en informática y fotógrafo profesional. Su esposa ha advertido que padece secuelas respiratorias derivadas del COVID-19, lo que agrava su situación en condiciones de detención sin acceso garantizado a tratamiento médico.
Briceño insiste en que “informar no es delito” y que la lucha por la libertad de su esposo es también una lucha por los derechos fundamentales de todos los venezolanos. “Mantener a una persona desaparecida es inhumano”, concluyó.
Redacción El Tequeño
