El 21 de octubre la capital mirandina celebró el 249° aniversario de su elevación a parroquia eclesiástica en medio de un contraste entre los actos protocolares, la inauguración de espacios públicos recuperados y el descontento popular por el menoscabo de los servicios básicos.
Mientras la gestión del alcalde Farith Fraija desplegó su agenda de entrega de obras, destacando intervenciones viales, pintura de fachadas y la recuperación de áreas como la plaza Eufrasio Aramburu, nuevos cuartos de desechos y la tradicional Feria del Tequeño, la ciudadanía experimentó un aniversario agridulce donde el ornamento de fachada no logra solapar las problemáticas cotidianas.
»Los constantes bajones y prolongados cortes del suministro eléctrico siguen paralizando el comercio local y dañando electrodomésticos en los hogares, al tiempo que el racionamiento de agua potable por tuberías nos obliga a cientos de familias a vivir prolongados ciclos de espera que superan varias semanas sin el vital líquido», se quejó Marlene Pérez, habitante de El Cabotaje.
-Hay muchas aceras en la ciudad que deben recuperarse y alcantarillas sin tapa que reparar (…) siempre se centran en la vialidad y dejan de lado la transitabilidad peatonal.
A solo un año de alcanzar su cuarto de siglo de historia parroquial, Los Teques demanda una agenda que vaya más allá del festejo anual y aborde los problemas neurálgicos.
»Claro que valoramos los avances en la recuperación de espacios de esparcimiento e identidad que ha adelantado Fraija, porque hay que reconocerle el cariño que le ha dado a Los Teques, pero el clamor generalizado apunta a la articulación de políticas públicas efectivas entre la alcaldía de Guaicaipuro y los entes nacionales para estabilizar la red de servicios y saldar la deuda histórica de infraestructura que aún padece la capital de Miranda», remató Jade Jaspe, vecina de la calle Miquilén. /JR
