La nutrición es la clave para prevenir enfermedades crónicas

A menudo se asocia la consulta de un nutricionista con la estética o la pérdida de peso, ignorando el rol clínico decisivo que cumple la alimentación en el organismo. Comer bien no es una cuestión de privaciones ni de modas pasajeras, sino un proceso bioquímico diario capaz de modular la expresión genética, así como la respuesta inflamatoria, fortalecer el sistema inmune y regular la microbiota intestinal. Recibir la orientación adecuada permite transformar la mesa en la base fundamental de la salud integral.

La Licenciada Andrea Dos Santos, nutricionista del Grupo Médico Santa Paula (GMSP), advierte sobre los peligros de someterse a patrones populares sin sustento profesional. “Desde la evidencia científica, las ‘dietas de moda’ o extremadamente restrictivas fracasan porque generan un desequilibrio neuroendocrino y metabólico. Producen una pérdida acelerada de masa muscular, ralentizan el gasto energético en reposo y alteran hormonas clave de la saciedad como la leptina y la ghrelina. Esto desencadena el famoso efecto rebote y genera una relación ansiosa con la comida”, explica.

Abordaje clínico y metabólico según cada patología

Frente a la prohibición genérica, la prescripción nutricional médica actúa directamente sobre los factores de riesgo modificables y la fisiopatología del paciente. La especialista aclara que la estética o el descenso de peso son solo la consecuencia natural de un organismo clínicamente sano y metabólicamente equilibrado. En el tratamiento de patologías específicas, la intervención personalizada responde de forma precisa:

·         Diabetes o resistencia a la insulina: Se ajusta meticulosamente la carga glucémica y la calidad de los carbohidratos.

·         Hipertensión arterial: Se optimiza la relación sodio-potasio y el perfil de grasas en la dieta.

·         Hígado graso: Se busca la pérdida de grasa visceral sin comprometer en ningún momento el tejido muscular.

“Un cambio de hábitos real no se logra mediante la prohibición, sino a través de la educación nutricional, la flexibilidad y la adaptación a la cultura, gustos y estilo de vida del paciente. Si un plan no es sostenible en el tiempo, clínicamente no funciona”, enfatiza la especialista.

Acompañamiento continuo en todas las fases del desarrollo

La nutrición no debe ser una medida reactiva que se busque únicamente tras recibir un diagnóstico o por un objetivo puntual. Las necesidades metabólicas y fisiológicas cambian drásticamente a lo largo de los años, por lo que la educación en la alimentación es una herramienta indispensable de acompañamiento continuo.

Durante la infancia y la adolescencia se abre la ventana donde se establecen los hábitos alimentarios, la programación metabólica y la relación psicológica con la comida, además de garantizar un crecimiento óptimo. Al llegar a la adultez, el enfoque se centra en optimizar la composición corporal, el rendimiento laboral y físico, y prevenir el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles. Más adelante, en la adultez mayor, la prioridad clínica se orienta hacia la prevención de la sarcopenia o pérdida de masa muscular, la preservación de la densidad ósea y el cuidado de la salud cognitiva. Esta formación continua le permite al ser humano tomar decisiones informadas sobre su cuerpo para alcanzar la longevidad con verdadera calidad de vida.

Base esencial de la salud pública

Cada 11 de agosto se celebra el Día Mundial del Nutricionista, una profesión a menudo no suficientemente valorada en su justa dimensión como pilar esencial de la medicina preventiva y la salud pública. “Es un profesional clínico insustituible porque es el especialista capacitado para prescribir la terapia nutricional medica”, indico Dos Santos.

Explicó que: “En la prevención primaria, intervenimos sobre los factores de riesgo modificables antes de que aparezca la enfermedad. En la prevención secundaria y tratamiento, actuamos como parte clave del equipo multidisciplinario junto a médicos e internistas: adaptamos la nutrición según la fisiopatología del paciente, la interacción fármaco-nutriente y sus requerimientos metabólicos. La estética o la pérdida de peso son solo la consecuencia natural de un organismo clínicamente sano y metabólicamente equilibrado”.

Frente al mar de desinformación que circula en redes sociales, el paciente no necesita más “tips” genéricos, sino criterio científico y empatía. Por ello, la Unidad de Nutrición y Dietética del Grupo Médico Santa Paula aborda la atención a través de tres pilares esenciales: el abordaje integral y multidisciplinario en sinergia con endocrinólogos, gastroenterólogos y cardiólogos para ofrecer una atención médica completa y transversal; la medicina de precisión y personalizada que evalúa la historia clínica, bioquímica y de estilo de vida para diseñar un tratamiento único, alejado de pautas estandarizadas; y un acompañamiento a largo plazo enfocado en la educación del usuario para que comprenda su proceso, dándole herramientas prácticas y seguimiento continuo. “Ser la guía adecuada significa infundir confianza, rigor científico y una visión preventiva que transforme vidas a largo plazo”, concluyó Dos Santos.

Con el respaldo de Keralty, el Grupo Médico Santa Paula (GMSP) se consolida como la mejor opción para resguardar la nutrición y la salud integral de la familia en todas sus etapas, ofreciendo atención médica segura, personalizada y respaldada por unidades clínicas y especialistas de vanguardia.

Para ser atendido, pedir citas u obtener mayor información del GMSP se puede llamar al 0500 CUIDATE (284.3283) o al (0212) 917.6200, escribir vía WhatsApp al 0412/0422/0414/0424 CLINICA (254.6422), y visitar la página: www.grupomedicosp.com. Además, se puede seguir a la clínica como @grupomedicosp en las redes sociales Instagram, Facebook, X, TikTok, Threads y en su canal de YouTube.

Fuente: Comstat Rowland Comunicaciones Estratégicas Integrales

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