La paciencia de las comunidades de la subregión llegó al límite. Entre enero y lo que va de agosto de 2026, en los Altos Mirandinos se contabilizaron al menos 22 manifestaciones públicas motivadas por la crisis de servicios básicos.
La falta constante de agua potable y los continuos apagones se han consolidado como los principales detonantes del descontento en los municipios Guaicaipuro, Carrizal y Los Salias, obligando a vecinos a tomar calles y avenidas ante la falta de respuestas oficiales.
El descontento ha ido escalando progresivamente en frecuencia e intensidad conforme avanzan los meses. La carretera Panamericana ha sido el escenario de las acciones más drásticas, registrando cierres totales en puntos clave como la entrada de La Macarena y Súper Líder, respectivamente, donde habitantes de sectores como La Cruz y El Aguacate mantuvieron trancado el paso vehicular para exigir la restitución del servicio de agua tras semanas de sequía.
A esto se le suman movilizaciones en San Antonio y zonas altas de Carrizal, donde las fluctuaciones eléctricas dañan equipos e interrumpen el bombeo de agua.
El episodio más reciente de esta ola de reclamos ocurrió en la avenida Bertorelli Cisneros de Los Teques, donde el pasado domingo vecinos del Imola, El Encanto y Residencias Tiuna paralizaron el tránsito tras acumular 7 días consecutivos sin una de las fases del suministro eléctrico y más de 15 días sin una gota por tubería.
La avería no solo dejó inoperativos los ascensores de los edificios, sino que bloqueó el funcionamiento del sistema hidráulico y provocó el colapso de las redes de aguas servidas, dejando en evidencia el efecto dominó que causa la falla de la energía sobre el resto de la infraestructura.
Con los ciclos de racionamiento extendiéndose y las averías eléctricas multiplicándose, los altomirandinos advierten que las vías públicas seguirán siendo la única ventana de presión institucional si no se ejecutan trabajos inmediatos de mantenimiento./JR
