En El Jarillo, municipio Guaicaipuro, la solidaridad se convirtió en producción masiva. Familias de la comunidad, encabezadas por Elizabeth Gerik y Karina Ziegler junto a sus esposos y amigos, han elaborado más de 900 compotas caseras de frutas para los damnificados y desplazados por el doble terremoto del 24 de junio.
Richard Blanco, uno de los participantes, relató que el proceso nació como una iniciativa pequeña y terminó convirtiéndose en un esfuerzo comunitario sostenido por donaciones locales.
“Desde las pulpas de frutas hasta los vasitos con tapas y las etiquetas que se les colocan son donadas acá en El Jarillo”, explicó a #ElTequeño.
En su casa trabajan él, su esposa, su hermano y cuñada, una tía y dos muchachas más, quienes se turnan para mantener la producción diaria.
Las compotas —principalmente de durazno y manzana— son enviadas a los centros de acopio de la Colonia Tovar, en la parroquia San Martín de Tours, y de la parroquia Nuestra Señora del Monte Carmelo, donde se entregan directamente a quienes más lo necesitan.
“Aunque no sea mucho, para los niños e incluso adultos es reconfortante comerse una compota hecha en casa”, afirmó Blanco.
A la iniciativa se han sumado también Carolina Gerik, Mariela “la cocha” Guevara, Begxy Higle y numerosos vecinos que aportan frutas, azúcar, almidón de maíz y demás insumos.
La idea inicial era preparar apenas 30 compotas para la comunidad de Las Hernández, zona rural entre Miranda y Aragua duramente golpeada por el terremoto. Hoy la producción está a punto de alcanzar las 1.000 unidades.
