La inoperatividad casi absoluta del equipamiento médico de alta complejidad representa una de las fallas más drásticas en la red asistencial del país.
En su informe diagnóstico situacional entregado a la mesa de negociación de la Asamblea Nacional de 2015, la Federación de Colegios de Enfermeras de Venezuela adviertió sobre la paralización masiva de tomógrafos, resonadores magnéticos y equipos de imagenología por falta de mantenimiento y repuestos en los centros públicos.
Esta realidad golpea de forma cotidiana al Hospital Victorino Santaella (HVS) de Los Teques, donde la falta de equipos de radiodiagnóstico operativos obliga a los familiares de los internados a costear tomografías y resonancias en clínicas privadas de los Altos Mirandinos.
Pacientes que ingresan por la emergencia con accidentes cerebrovasculares, traumatismos severos o patologías abdominales agudas dependen de traslados particulares para obtener una imagen diagnóstica.
A la falla en la tecnología de diagnóstico se le suma la pérdida progresiva de la capacidad instalada y el déficit crítico de camas en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). De acuerdo con el documento gremial, la falta de climatización adecuada, la escasez de personal especializado y el deterioro del suministro de gases medicinales mantienen cerradas áreas completas de hospitalización, reduciendo las camas operativas por debajo de los indicadores mínimos de seguridad sanitaria e imposibilitando la absorción de pacientes en estado crítico, realidad a la que no escapa el principal nosocomio tequeño.
Ante esta problemática, las representantes gremiales insisten en que recuperar la capacidad resolutiva de hospitales como el Victorino Santaella pasa por reequipar sus áreas estratégicas, evitando que los habitantes de Los Teques, Carrizal y Los Salias sigan expuestos a la pérdida de vidas por la falta de un tomógrafo o una cama de cuidados intensivos en el sector público. /JR
