Por la calle de la amargura transitan comerciantes de sectores como El Cabotaje y casco central de la capital mirandina, debido a las deficiencias en el suministro de agua.
Entre los más afectados figuran quienes se dedican al servicio de peluquería y barbería. «La mayoría de nuestros clientes desea lavarse el cabello o tras la aplicación de ciertos tratamientos y tintes es necesario usar agua abundante para retirar el producto y no tenemos el suministro garantizado por tubería», se quejó Marielena Suárez, trabajadora del área.
-Uno quiere mantener precios accesibles a los clientes, pero tenemos que meter en la estructura de costos la compra de botellones de agua, el promedio mínimo al día es de 3 en un día, lo que se traduce en un gasto adicional diario de casi 2 mil bolívares.
Quienes trabajan con comida, también se las ven negras. «La compra de agua potable y para el funcionamiento del local es parte de los gastos mensuales y lastimosamente eso incide en el precio final de las empanadas que preparamos», dijo Nelson Pereira, trabajador.
-Es menester que se normalice la situación con el agua en los Altos Mirandinos. A mí me llega el agua a mi casa cada 8 días y tengo que ajustar mi vida en torno a ese horario. Es surreal la cantidad de problemas que los venezolanos afrontamos día tras día sin perder la cordura. / JR
