A pesar de la denuncia pública realizada recientemente sobre el abandono de varias cavas industriales en la calle Roscio, a escasos 100 metros del colegio Guarenas, la situación no solo persiste sino que ha empeorado.
Según vecinos de la zona, tras la publicación de la denuncia, el propietario de las estructuras decidió cortar parte de las mismas, pero en lugar de retirarlas, las dejó esparcidas en el mismo lugar.
Esta acción ha incrementado el riesgo para los transeúntes, especialmente para los niños y representantes que a diario transitan por la zona escolar. Las piezas metálicas, oxidadas y con bordes filosos, representan un peligro latente de accidentes, además de obstaculizar el paso peatonal.
Los habitantes del sector exigen a las autoridades municipales una intervención inmediata para retirar por completo los restos de las cavas y sancionar al responsable por el incumplimiento de las normativas de convivencia ciudadana y seguridad urbana.
