El déficit de personal en el Hospital Dr. Victorino Santaella (HVS) ha alcanzado niveles alarmantes. Actualmente, el principal centro de salud de los Altos Mirandinos opera con apenas unos 430 profesionales de la enfermería, un número dramáticamente lejano a las 2.000 enfermeras que se requieren para cubrir los 4 turnos de atención.
Esta escasez, atribuida principalmente a los salarios devengados y a la constante migración de talento, mantiene bajo extrema presión el funcionamiento de los distintos servicios del nosocomio.
Janeth Acosta, secretaria del Colegio de Profesionales de la Enfermería del estado Miranda, denunció que la crisis salarial ha vaciado las salas del hospital. «El déficit es bastante acentuado a nivel nacional y específicamente aquí en el Victorino Santaella. Esto es generado por los bajos sueldos y la migración de profesionales», advirtió la vocera gremial, subrayando que el agotamiento del personal activo es inevitable al intentar suplir las carencias de una plantilla que ni siquiera alcanza el 25 % de su capacidad óptima.
La falta de enfermeras repercute directamente en los pacientes y sus familiares, quienes sufren largas esperas para recibir asistencia básica. «Llevamos más de 5 horas esperando a que le pongan un tratamiento a mi papá. Se nota que las pocas enfermeras que hay están colapsadas, van corriendo de un lado a otro y no dan abasto para tantas emergencias», relató Marina Quintero, familiar de un paciente ingresado en el área de urgencias.
La sobrecarga laboral también ha deteriorado el trato dentro de las instalaciones. «Entendemos que están agotadas y trabajando con las uñas, pero hay enfermeras que, por el mismo cansancio y el estrés, terminan respondiendo de mala gana o tratando mal a los enfermos. La salud no puede funcionar así, se necesitan respuestas urgentes para que contraten más personal», expresó con indignación Roberto Morales, cuya esposa permaneció más de 4 horas en observación antes de recibir la atención requerida./JR
