El triunfo de Abelardo de la Espriella en Colombia, por muy estrecho margen y en medio de una participación histórica de los electores, abre una nueva etapa en ese país y la economía será una de las protagonistas del futuro gobierno.
En el pasado Colombia era el principal socio comercial y económico regional de Venezuela, y viceversa. Y aunque en los últimos años esa relación perdió mucha fuerza en medio de los avatares políticos, lo que sucede en cada país impacta en el otro por razones históricas y presentes.
En Colombia viven hoy 2,840 millones de venezolanos, según datos de Migración Colombia reflejados en los informes de la plataforma R4V de agencias de la ONU.
De ellos, 2,318 millones están en condición irregular y 525.807 en estatus irregular.
A lo largo de la permeable y vasta frontera de 2.219 kilómetros, personas de ambos países suelen cruzar de lado a lado en una vibrante actividad económica, familiar y comercial que lleva siglos.
Eso significa que en la vecina Colombia se ha establecido un tercio de los venezolanos que abandonaron su país para escapar de la crisis económica y social durante la era de Nicolás Maduro.
Esa frontera también es escenario de acciones de grupos guerrilleros, criminales comunes, contrabandistas, traficantes de drogas, de armas y de personas, según reportes de autoridades colombianas.
La integración económica que en el pasado marcó el ritmo de esta relación bilateral perdió fuerza en medio del derrumbe de la economía venezolana, la cual liquidó tres cuartas partes de su tamaño entre 2013 y 2020, aunque desde 2021 ha ensayado una recuperación gradual.
La agenda colombiana más allá de la seguridad
Aunque el gobierno izquierdista de Gustavo Petro era de origen afín al chavismo, los dos países no retomaron con fuerza la integración.
“La relación con Colombia, la relación de Maduro con Petro durante el gobierno de Petro, era de cercanía, de intento de recomposición de la relación bilateral, dentro de las tensiones que en algún momento comenzaron a desarrollarse a raíz del fraude electoral de julio de 2024 en Venezuela”, señala la internacionalista Elsa Cardozo.
“Uno pudiera pensar que un triunfo de De la Espriela significaría una relación muy distinta”, dice Cardozo al prever por ejemplo una fuerte presión sobre las guerrillas y grupos violentos, que se podrían mover hacia Venezuela.
Esa situación “requeriría un esfuerzo especial del gobierno venezolano, que no sé si lo tiene”, señala al recordar que las guerrillas como ELN y disidentes de las FARC encontraban refugio en territorio venezolano.
En los últimos años fue la política y la seguridad fronteriza en vez de la economía lo que moldeó estas relaciones.
Las relaciones comerciales entre Colombia y Venezuela
Con todo y la afinidad ideológica entre Petro y el chavismo, el intercambio bilateral está muy lejos de aquel pico de $6.000 millones anuales de 2008 y otros idos años de mayor acercamiento. Aunque se ha recuperado un poco desde los $196 millones de 2019.
Cifras de la Cámara Venezolano Colombiana de Integración (Cavecol) revelan que entre enero y diciembre de 2025 el comercio bilateral entre los dos países sumó $1.175 millones, con ligero incremento de 3,3% respecto a los $1.138 millones de 2024.
Pero esas balanza comercial es francamente beneficiosa para Colombia, que le vendió a Venezuela $1.071 millones en 2025, según el Departamento Administrativo de Estadística Colombiano (DANE). Se trata de aumento de 6,8% respecto a 2024.
Mientras, las exportaciones venezolanas a Colombia reafirman “un comportamiento estructural de caída”, con otra bajada de 22,6% en 2025 hasta solo $04 millones, contra $134 millones en 2024.
Estas ventas a Colombia están concentradas en fundición de hierro y acero, abonos, aluminio, combustibles y aceites, materias plástica y manufacturas.
Colombia en cambio le vendió a Venezuela principalmente materias plásticas y artículos de confitería.
Una nueva era para Colombia
Entre los primeros en felicitar al flamante “presidente electo” estuvo el gobierno de Estados Unidos, a través del secretario Marco Rubio, según el Departamento de Estado.
Ahora Colombia y sus vecinos esperan que De la Espriella aclare sus lineamientos de gobierno, más allá de sus proclamas de campaña.
Definido como ultraderechista por sus críticos, este emergente de la política colombiana se había destacado más como abogado penalista y empresario.
“Ha construido un imperio empresarial que incluye una marca de ropa y alimentos llamada De la Espriella Style, una bodega de vinos y ron llamada Dominio De la Espriella, y empresas de construcción e inmobiliarias”, recoge el diario económico La República.
“También se ha hecho famoso por representar a clientes prominentes, como David Murcia Guzmán, condenado por orquestar el mayor esquema Ponzi de la historia de Colombia, y Alex Saab, financiero y estrecho aliado del exdictador Nicolás Maduro. Posee la ciudadanía estadounidense, ha trabajado extensamente en Miami y residió en Italia antes de emprender esta campaña”, agrega el medio.
La economía colombiana como problema
La era De la Espriella se vislumbra entonces como un período de gobierno en el que la economía y la seguridad serán prioritarias.
No es casual que el ahora presidente más votado haya escogido como compañero de fórmula en la vicepresidencia al reconocido economista José Manuel Restrepo, quien se dice inclinado a la escucha y el diálogo.
“Nos pusimos de acuerdo en principios esenciales: respetar la iniciativa privada, generar crecimiento económico, ordenar las finanzas públicas, recuperar la seguridad, combatir la corrupción y defender a la familia”, ha dicho Restrepo, citado por El Tiempo, del Grupo de Diarios de América.
Ex ministro de Hacienda y de Comercio, académico con tres décadas en las aulas, Restrepo parece llamado a ser el fiel de la balanza en la fórmula De la Espriella. El presidente electo se dice dispuesto a emprender reformas estructurales profunda y recortar el gasto público en Colombia, donde el desempleo urbano saltó de 7,1% a 10,1%, desde el último trimestre del año pasado a los primeros tres meses de 2026, según datos oficiales.
Con todo, Colombia tiene una de las economías estables de la región, con inflación de 5,9% en 2026 y modesto crecimiento de 2,3% del producto interno bruto. Ese PIB promedio per cápita es de $10.600 anuales, más del doble de los $4.140 de Venezuela, uno de los países más pobres de América.
Los problemas del presidente
Entre los grandes problemas que enfrentará el nuevo gobierno colombiano, El Tiempo enumera enorme déficit fiscal y pesada carga de deuda que demanda cada vez mayores costos de financiamiento.
Especialistas vinculados al ministerio de Hacienda, advierten que ese es “el principal foco de vulnerabilidad macroeconómica que está viviendo el país, y que se requiere hacer un ajuste estructural inmediato por alrededor de 30 billones de pesos, lo cual equivale hoy a cerca de 8.671 millones de dólares.
“Los principales temas a atender van desde recuperar el territorio nacional de la presencia de los grupos armados, un plan de impacto para el sistema de salud y hasta ver cómo frenar el creciente endeudamiento de la nación, que actualmente equivale al 62,9 por ciento del PIB”, apunta la nota.
Vía AlbertoNews
