Antes de que amanezca por completo, la carretera Panamericana ya empieza a llenarse. Desde el kilómetro 5, los vehículos avanzan en fila, a paso lento, en un recorrido que se alarga hasta la entrada de Fuerte Tiuna.
Es una escena que muchos creían superada y que, para quienes bajan a diario a la capital, ha vuelto a formar parte de la rutina.
Aura Nieves, habitante del municipio Los Salias, es una de ellas. Trabaja en Caracas y ha tenido que ajustar su reloj para no quedar atrapada. «Hay que madrugar para evitar ese trancón que había desaparecido en los últimos años y volvió», relató.
El tiempo perdido en la fila es la queja que más se repite entre los conductores. Carlos Linares, quien también hace el trayecto a diario, atribuyó el congestionamiento al alto flujo de las horas pico, aunque señaló que existe una forma de aliviarlo. «Se pierde mucho tiempo atrapado en esa cola. El VAO siempre ayuda, es necesario que se active todas las mañanas», afirmó.
Su reclamo se suma al de otros conductores de la Panamericana, que esta semana denunciaron que el canal de contraflujo del kilómetro 1 llevaba dos días sin habilitarse.
El desgaste es el mismo para quienes dependen del transporte público. Los pasajeros también quedan atrapados en la fila, con la diferencia de que muchos llegan al paradero ya agotados por las esperas, de modo que la jornada comienza con horas de cansancio acumulado antes de pisar la oficina o el aula.DM
