La reducción de las capacidades de los medios de comunicación en Venezuela, debido a la represión, el exilio de periodistas y la disminución de sus fuentes de financiamiento, es la principal conclusión del reciente informe de la ONG venezolana Laboratorio de Paz.
El documento, titulado “Libertad de expresión, medios y comunicadores 2025. Impacto del cierre del espacio cívico en el derecho a la información en Venezuela”, relata que luego de la juramentación de Nicolás Maduro como presidente, el pasado 10 de enero, se incrementó el deterioro del ejercicio periodístico en Venezuela.
El 92 por ciento de los encuestados opinó que los riesgos para el ejercicio del periodismo aumentaron durante el 2025.
Entre los principales hallazgos se encuentra la profunda reducción de la capacidad de los medios de comunicación venezolanos debido a la disminución de sus fuentes de financiamiento.
Debido “al agravamiento del conflicto” político, los medios de comunicación tuvieron que abandonar el modelo de sustentabilidad basado en los avisos publicitarios para pasar a uno basado en la recepción de cooperación internacional.
La reorientación de fondos de las agencias internacionales, ocurrida durante el año 2025, ha tenido como consecuencia que el 91 por ciento se vio obligado a reducir al mínimo las actividades del medio, con una reducción del personal que oscila entre el 50 por ciento y el 85 por ciento.
Migrar, uso de plataformas digitales y las otras formas de resiliencia periodística
Frente a la represión y la falta de recursos, los medios han desarrollado estrategias de resiliencia como la migración a plataformas digitales, diversificación de formatos y mayor colaboración entre medios, trabajo remoto, anonimato de fuentes y reorganización ética y editorial.
“Estas adaptaciones reflejan resistencia, pero también una respuesta forzada a la persecución”, dice el informe.
El 77 por ciento de los medios en el país ya no tiene la capacidad de realizar trabajos de investigación, 50 por ciento se ha visto forzado a dejar de realizar reportajes, mientras que el 33 por ciento ha dejado de hacer coberturas en terreno y el 58 por ciento abandonó la realización de transmisiones en vivo.
Diferentes periodistas, incluyendo directores de medios, han tenido que abandonar el país por la situación de persecución.
Agresiones y riesgos que enfrentan los periodistas en Venezuela
El 42 por ciento de los medios considera que tiene personal en condición de riesgo.
La percepción que tienen sobre las agresiones contra el ejercicio del periodismo con mayor probabilidad de ocurrencia son:
Suspensión de pasaportes a los periodistas (91 por ciento)
Multas (83 por ciento)
Detenciones arbitrarias (83 por ciento)
Desapariciones forzadas (75 por ciento)
Detención de familiares (75 por ciento).
Los periodistas y trabajadores de medios de comunicación tienen muy presente la detención arbitraria de 20 de sus colegas en la actualidad.
Según los entrevistados, los temas más sensibles de cobertura periodística son: violaciones a derechos humanos (91 por ciento); actos de corrupción de funcionarios gubernamentales (91 por ciento); sanciones a Venezuela (58 por ciento) y cooperación internacional (50 por ciento).
Las instituciones estatales que perciben como de mayor riesgo son: Ministerio de Interior y Justicia, encabezado por Diosdado Cabello (91 por ciento); División General de Contrainteligencia Militar (66 por ciento); Servicio Bolivariano de Inteligencia (58 por ciento) y el Ministerio Público (50 por ciento).
Los tres funcionarios que consideran de mayor riesgo para su labor son Diosdado Cabello (100 por ciento), Alexander Granko (75 por ciento) y Alexis Rodríguez Cabello (66 por ciento).
El informe concluye que existe una suspensión fáctica del derecho a la libertad de expresión e información; la consolidación de un patrón de persecución política contra periodistas, así como un entorno institucional estatal que se ha convertido en un importante factor de riesgo.
Otra de las conclusiones del informe es que “existe una expansión del círculo represivo hacia entornos personales y sociales y la normalización del riesgo y la autocensura como mecanismo de supervivencia”.
Por último, el documento asegura que se ha elaborado un proceso de reconfiguración adaptativa “para continuar realizando labores de periodismo independiente”.
