El silencio y la normalización del dolor alrededor de la menstruación representan graves riesgos epidemiológicos. El Sangrado Uterino Anormal (SUA), definido como cualquier alteración en la frecuencia, duración o volumen del ciclo menstrual en ausencia de embarazo, afecta aproximadamente al 30% de las mujeres en edad reproductiva a nivel mundial.
Esta condición es la causa principal de anemia ferropénica en el continente y concentra un tercio de las consultas ginecológicas, una cifra que escala drásticamente al 70% en las etapas peri y postmenopáusica.
Los datos clínicos revelan que, en promedio, una mujer experimenta 450 ciclos menstruales a lo largo de su vida, lo que equivale a unos 2.400 días o 6.5 años de sangrado acumulado. Cuando este proceso se convierte en Sangrado Menstrual Abundante (SMA), interfiere negativamente con el bienestar físico, social y emocional femenino.
Señales de alarma e impacto integral del flujo menstrual excesivo
El doctor Javier Ortiz, especialista en Ginecología, Obstetricia e Histeroscopia del Grupo Médico Santa Paula (GMSP), abordó la urgencia de esta patología durante un programa En Vivo, transmitido por el canal de YouTube de la institución médica.
“El sangrado excesivo no debe normalizarse bajo ninguna circunstancia. Este padecimiento deteriora el rendimiento estudiantil o laboral, provoca ausentismo, genera fatiga crónica por la anemia, produce ansiedad y limita las actividades cotidianas, deportivas y sexuales de la mujer”, explicó el doctor Ortiz en el espacio digital.
Los parámetros médicos para determinar la normalidad en el ciclo menstrual de una mujer en edad reproductiva combinan regularidad, tiempo y volumen. Bajo este criterio, se considera saludable que la regla aparezca en un intervalo de 24 a 38 días, manteniendo una constancia mensual donde la diferencia entre el ciclo más corto y el más largo sea menor a 9 días.
Por otra parte, la duración del sangrado no debe exceder los 8 días y la pérdida total de sangre debe ubicarse por debajo de los 80 mililitros. Superar cualquiera de estos límites —bien sea por retrasos constantes, menstruaciones muy prolongadas o un flujo excesivamente abundante que altere la rutina diaria— es la principal señal de alerta para acudir a una evaluación ginecológica.
Clasificación y la vanguardia diagnóstica
El especialista explicó que la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) clasifica las causas de esta condición mediante el sistema PALM-COEIN. El grupo estructural (PALM) incluye pólipos, adenomiosis, miomas y malignidad o hiperplasia endometrial.
El grupo no estructural (COEIN) abarca coagulopatías, fallas ovulatorias (síndrome de ovario poliquístico con alteraciones metabólicas), problemas endometriales, causas iatrogénicas (medicamentos) y defectos de cicatrización como el istmocele.
Para abordar estas patologías, el ginecólogo del GMSP fue enfático al desestimar técnicas del pasado: “El uso de legrados o curetajes a ciegas se considera hoy un paradigma obsoleto con altas tasas de fallo, especialmente ante sospechas de cáncer. La visión directa es una obligación ética y técnica”.
La ruta diagnóstica moderna exige la historia clínica junto al ultrasonido avanzado (2D, 3D o Doppler) y la histeroscopia de alta resolución. Esta última introduce una cámara diminuta de aproximadamente 4 milímetros para inspeccionar directamente la cavidad interna uterina.
Finalmente, el doctor Ortiz enfatizó en el programa En Vivo que el tratamiento debe ser personalizado. Las opciones médicas van desde fármacos no hormonales (como el ácido tranexámico) y hormonales (como los dispositivos intrauterinos liberadores de levonorgestrel, con alta eficacia para reducir el sangrado menstrual abundante), hasta la vía quirúrgica de mínima invasión. “La histeroscopia quirúrgica permite extraer pólipos o miomas mediante visión directa en un procedimiento ambulatorio de 15 minutos, resguardando la integridad del útero”, afirmó.
El Servicio de Ginecología del GMSP cuenta con tecnología de vanguardia y especialistas de gran experiencia para realizar un diagnóstico preciso y tratamientos adecuados en cada caso.
Respaldado por su empresa matriz, Keralty, el Grupo Médico Santa Paula (GMSP) reitera su compromiso con la excelencia en la atención médica, ofreciendo a sus pacientes y profesionales de la salud herramientas innovadoras que faciliten el acceso a servicios de calidad.
Para ser atendido en el GMSP, solicitar citas y obtener mayor información se debe llamar al 0500 CUIDATE (2843283) o al (0212) 9176200, y se puede escribir vía WhatsApp al 0414/0424/0412/0422 CLINICA (2546422), también por la página: www.grupomedicosp.com Además, puede seguirlos como @grupomedicosp en las redes sociales Instagram, Facebook, X, TikTok, Threads y en su canal de YouTube.
Fuente: Comstat Rowland Comunicaciones Estratégicas Integrales
