Se cumplen 19 años del horror de ‎»El Decapitador de Los Lagos»

El 18 de junio de 2007 quedó marcado a fuego en la psique colectiva de la capital mirandina. Ese día, Los Teques despertó conmocionado ante uno de los crímenes más atroces de su historia contemporánea: la sangrienta estela de Luis Gustavo González Siso, mejor conocido como Lucho y bautizado por la opinión pública como «El Decapitador de Los Lagos».

‎

‎Diecinueve años después, el escalofrío de aquel suceso sigue latente, pero ahora se analiza desde la perspectiva de la investigación periodística y la literatura.

‎

‎​A propósito de cumplirse este nuevo aniversario, la periodista, locutora, docente universitaria y escritora Johana Rodríguez sostuvo un encuentro con estudiantes universitarios de la Universidad Politécnica Territorial de los Altos Mirandinos Cecilio Acosta (Uptamca). 

‎

‎El epicentro del debate fue su obra homónima, El Decapitador de Los Lagos, un libro que se adentra en las entrañas del suceso que paralizó a la comunidad local.

‎

‎​Durante la actividad, los jóvenes universitarios, quienes leyeron minuciosamente la obra de Rodríguez, tuvieron la oportunidad de interrogar a la autora sobre el proceso de reconstrucción de los hechos, el perfil psicológico del criminal y el impacto social que aún resuena en el sector Los Lagos.

‎

‎​Para las nuevas generaciones de estudiantes, descubrir los detalles de este caso a través de las páginas de una investigación rigurosa representó un choque entre el mito urbano y la dura realidad periodística. 

‎

‎El intercambio de preguntas y respuestas desveló el meticuloso trabajo de campo que la autora plasmó en el texto para evitar que el tiempo borrara las lecciones de la crónica policial tequeña.

‎

‎​El caso que paralizó a ‎los Altos Mirandinos

‎

‎​Recordar las acciones de «Lucho» es evocar una atmósfera de terror que se apoderó de las calles de Los Teques en junio de 2007. El hallazgo de los restos de una de sus víctimas desató una de las cacerías humanas más intensas de los cuerpos de seguridad locales, revelando una trama de ritos y enfermedad mental que superaba cualquier ficción cinematográfica.

‎

‎El libro El Decapitador de Los Lagos, de Johana Rodríguez, se ha convertido en una pieza clave de la literatura de no ficción local, permitiendo que un crimen que marcó un antes y un después en la seguridad de la zona sea estudiado con rigurosidad académica.

‎

‎​Al cierre del encuentro en la Uptamca, Rodríguez enfatizó la importancia de la crónica periodística como un espejo de las sombras de la sociedad. 

‎

‎A 19 años de aquel lúgubre episodio, la presentación y lectura de su libro demuestra que el papel del periodista va más allá de registrar la noticia del día: consiste en volver al lugar de los hechos, analizar el pasado y generar espacios de reflexión y aprendizaje con la comunidad estudiantil./JR

Happy
Happy
0%
Sad
Sad
0%
Excited
Excited
0%
Angry
Angry
0%
Surprise
Surprise
0%
Sleepy
Sleepy
0%

Alcantarillado en La Matica ‎hace sudar frío a choferes de Los Teques 

Clínicos latinos impulsan tecnología que podría reducir el dolor e intentos fallidos en accesos vasculares