Para Angélica, la jornada laboral termina mucho antes que el trayecto a casa. Cuando por fin sale de su trabajo, le queda otra prueba: llegar al terminal de la zona de renta de Plaza Venezuela y encontrar una fila que parece no tener final, la de los pasajeros que esperan un autobús hacia Los Teques.
«Trabajas todo el día y lo único que quieres es llegar rápido a casa y te encuentras con esto», dice mientras señala, indignada, la cola que se extiende frente a ella.
La escena se repitió la noche de este lunes. Entre quienes aguardaban su turno, nadie sabía a qué se debía la aglomeración. Ni los transportistas ni los encargados del terminal ofrecieron una explicación a los usuarios.
Tampoco quedó claro si el problema es la falta de unidades, un exceso de pasajeros o una combinación de ambos factores.
La situación afecta a quienes a diario dependen de esta ruta para volver a los Altos Mirandinos. Gustavo, vecino de San Antonio de los Altos, la padece desde hace tiempo y sostiene que el problema no se limita al terminal.
«Regresar a los Altos Mirandinos, tras una jornada de trabajo, es agotador. Si no es la falta de autobuses, son las colas en la Panamericana por accidentes con motorizados o accidentados», afirma.
La Panamericana es la principal vía que une Caracas con los Altos Mirandinos y la que canaliza el flujo diario de trabajadores y estudiantes. Cualquier percance en ese tramo, sumado a una cola en el punto de salida, puede alargar por horas un regreso que, en condiciones normales, ya exige paciencia.
Mientras la razón de la fila siga sin aclararse, la rutina se repite: los usuarios llegan al terminal, se ubican al final de la cola y esperan. Angélica y Gustavo coinciden en que, para ellos, el viaje de vuelta a casa se parece cada vez menos a un traslado y cada vez más a una odisea.| DM
