El reciente aumento del pasaje en la ruta Los Teques–Caracas, que pasó a 130 bolívares por viaje, ha generado preocupación entre los usuarios que dependen diariamente de esta línea para trasladarse a sus trabajos, estudios o diligencias en la capital.
Este ajuste representa el tercer incremento en lo que va de año y se ha aplicado sin previo aviso ni pronunciamiento oficial por parte de las autoridades.
Para un pasajero que realiza dos viajes diarios —ida y vuelta— el gasto mensual en transporte asciende a 7.800 bolívares, considerando 30 días de uso continuo.
Esta cifra contrasta de forma alarmante con el salario mínimo vigente en Venezuela, que permanece congelado en 130 bolívares mensuales desde marzo de 2022. Es decir, el costo del pasaje diario equivale a todo el ingreso mensual de un trabajador formal.
“Yo trabajo en Caracas y vivo en Los Teques. Solo en pasaje se me va todo el sueldo mínimo. Lo que gano no me alcanza ni para moverme, mucho menos para comer”, expresó una usuaria que labora en el sector público.
Otro pasajero comentó: “Este aumento es una bofetada. No hay unidades suficientes, las colas son interminables y encima nos suben el pasaje sin explicación. ¿Cómo hace uno para sobrevivir?”
La situación se agrava por la falta de regulación y supervisión en el sistema de transporte interurbano. Los usuarios denuncian que no existe una estructura tarifaria oficial ni mecanismos de control que protejan al ciudadano frente a aumentos arbitrarios.
Mientras el salario mínimo se mantiene en 130 bolívares, el costo de la canasta básica supera los 500 dólares mensuales, según estimaciones de organizaciones independientes. Esta disparidad evidencia una crisis estructural que afecta directamente el poder adquisitivo de los venezolanos, especialmente de quienes dependen del transporte público para sostener su rutina diaria.
Redacción El Tequeño
