Usuarios del transporte público que cubre la ruta Caracas–San Antonio denunciaron el avanzado deterioro de las unidades, al tiempo que cuestionaron el reciente aumento del pasaje a 190 bolívares, aplicado esta semana sin mejoras visibles en el servicio.
“Los autobuses están en mal estado y hasta los asientos se van de su lugar, poniendo en peligro a los pasajeros”, relató una usuaria que viaja a diario desde Las Minas hasta Chacaíto. Asegura que en varias unidades se observan piezas sueltas, ventanas rotas y filtraciones, especialmente durante las lluvias.
El incremento del pasaje, que representa un alza de más del 25 % respecto a la tarifa anterior, fue implementado sin previo aviso formal, según reportes de los propios usuarios. “No hay aire, no hay mantenimiento, pero sí hay aumento”, reclamó otro pasajero en la parada de la redoma.
La línea Caracas–San Antonio, una de las más transitadas de los Altos Mirandinos, es operada por unidades privadas que, según los usuarios, no han sido fiscalizadas ni obligadas a cumplir con estándares mínimos de seguridad y confort.
“Pagamos más por menos”, resumió una estudiante universitaria que depende del servicio para asistir a clases en la capital.
