Arturo Suárez, uno de los 252 venezolanos que estuvo preso en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), por casi cuatro meses, encabeza la delegación que este miércoles estuvo ante las Naciones Unidas, en Ginebra, para denunciar “los abusos sufridos en la cárcel de máxima seguridad salvadoreña del Cecot”, tal como dijo en su intervención en la plenaria.
Suárez de 33 años, es un músico venezolano cuya familia alegaba que no pertenecía a ninguna banda criminal, menos de “El Tren de Aragua”, como aseguró el gobierno estadounidense al confirmar el envío de los venezolanos a El Salvador.
“Soy uno de los 252 migrantes venezolanos secuestrados de manera ilegal e injustificada en El Salvador. Como víctima directa, denuncio la detención arbitraria, torturas y desaparición forzada a la que fuimos sometidos. En ningún momento se nos informó del delito cometido ni se nos permitió tener contacto con abogados o familiares”, dijo Suárez en las Naciones Unidas.
La información fue difundida por la televisión del Estado, Venezolana de Televisión. En las imágenes, Suárez estaba acompañado de otros dos migrantes y varios abogados.
El joven contó en su intervención que tras 4 meses y 3 días de estar completamente aislados y siendo sometidos a torturas, tratos crueles e inhumanos o degradantes por parte de agentes del Cecot, “lamentamos que desde su oficina (ONU) no se haya exigido con determinación nuestra inmediata libertad y el cese de la aplicación de la ley de enemigos extranjeros contra los migrantes venezolanos, violatoria de derechos humanos”.
Suárez dijo que los tratos inhumanos constituyen violaciones graves de derechos humanos y deben ser condenados por todos. “Por ello, solicitamos un pronunciamiento firme de su oficina que condene el ilegal proceder del gobierno salvadoreño y exija el cese de cualquier medida que ponga en riesgo la libertad y los derechos humanos de los migrantes venezolanos. Migrar no es un delito”.
El pasado 19 de julio, los 252 venezolanos aterrizaron en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía. Se trató de dos aviones de aerolíneas privadas venezolanas que trajeron de vuelta a los hombres.
Según el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, varios de los retornados denunciaron que al momento de abordar el avión de vuelta a su país, policías salvadoreños les dispararon perdigones.
EL TIEMPO documentó varios testimonios de los familiares a los largo de los cuatro meses de detención. Al llegar a Venezuela, varios de los jóvenes conversaron con este diario y narraron tratos crueles e inhumanos que vivieron en el Cecot.
