La expectativa de una nueva etapa de inversiones petroleras en Venezuela apunta a reactivar pozos, generar empleo y mover a proveedores locales en regiones históricamente vinculadas con la industria, como Zulia. Sin embargo, representantes del sector advierten que ese proceso todavía se desarrolla de forma progresiva y que sus efectos masivos aún no se perciben en la Costa Oriental del Lago.
Roy Biagioni, presidente de la Cámara Petrolera de Venezuela en Zulia, explicó que los anuncios de acuerdos e inversiones aún no se traducen en una reactivación de gran escala en los municipios petroleros del estado.
“Esto es poco a poco”, afirmó durante una conferencia en Maracaibo, según reseñó Bloomberg Línea. El dirigente señaló que recuperar la producción exige recursos financieros, traslado de maquinaria, contratación de servicios y trabajos operativos previos antes de que se refleje un aumento relevante de barriles.
Pozos con potencial de recuperación
Biagioni estimó que Zulia tiene cerca de 5.200 pozos clasificados en categoría II que podrían ser recuperados con inversiones relativamente menores frente a otros campos o activos de mayor complejidad.
De concretarse esa reactivación, esos pozos tendrían capacidad para incorporar alrededor de 400.000 barriles diarios a la producción venezolana, de acuerdo con el cálculo presentado por el representante gremial.
La posibilidad de rehabilitar esos activos vuelve a colocar al Lago de Maracaibo y a la Costa Oriental del Lago en el centro de las expectativas sobre el crecimiento de la industria. No obstante, la cifra corresponde a una estimación sectorial y no a una meta oficial anunciada por el Estado venezolano.
Acuerdos, cambios legales y ejecución
El panorama petrolero venezolano incorpora nuevos acuerdos y negociaciones con compañías internacionales, entre ellas Chevron y Eni, además de convenios energéticos entre Venezuela y Estados Unidos. A esto se suma la reforma al marco legal de hidrocarburos aprobada en enero.
Anaís Montero, directora de la Cámara Petrolera de Venezuela, capítulo Zulia, indicó que los ajustes legislativos buscan abrir mayores espacios para la participación privada en la industria nacional. La intención es que las nuevas reglas acompañen los proyectos de inversión, los objetivos de producción y las operaciones que se desarrollen en los próximos años.
El presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, sostuvo que el nuevo esquema permite que empresas privadas participen de manera más directa en áreas como la producción, la administración de operaciones, las exportaciones y el cobro por sus servicios.
Sin embargo, León subrayó que la aprobación de normas y la firma de convenios no garantizan, por sí solas, un aumento inmediato de la producción. El punto determinante será la capacidad de ejecutar los proyectos en terreno, movilizar capital, activar equipos y resolver los problemas operativos que persisten en las zonas petroleras.
Producción nacional y proyecciones para el Lago
Carlos Borges, director de Grupo Menpet, aseguró que el sector ya registra una recuperación en comparación con los niveles de producción observados hace seis años.
Según sus estimaciones, Venezuela pasó de producir cerca de 400.000 barriles diarios en 2020 a alrededor de 1,2 millones de barriles por día en 2026.
Borges considera que el Lago de Maracaibo podría alcanzar una producción de entre 800.000 y un millón de barriles diarios en un lapso de cinco años. Esa previsión dependería de la recuperación de pozos, la llegada sostenida de inversiones, la disponibilidad de equipos y una mayor capacidad de operación en la región.
Impacto para empresas y trabajadores zulianos
La reactivación petrolera no solo tendría efectos sobre la extracción de crudo. También podría impulsar actividades asociadas a perforación, reparación y mantenimiento de pozos, transporte, logística, alimentación, construcción, comercio, servicios técnicos y asesorías profesionales.
Luis Vicente León planteó que el impacto económico en Zulia dependerá, en buena medida, de la capacidad de las empresas nacionales para responder a la demanda que puedan generar los proyectos petroleros.
“Lo que nosotros tenemos que lograr es que lo construya con nosotros”, expresó al referirse a la importancia de incorporar a proveedores venezolanos, trabajadores locales, infraestructura regional y servicios nacionales en la cadena de valor del sector.
Para el empresariado zuliano, el desafío consiste en que una eventual expansión de la industria no dependa exclusivamente de compañías externas, sino que tenga efectos directos sobre los contratistas, comercios y profesionales de la región.
Electricidad, uno de los principales retos
La disponibilidad de energía eléctrica figura entre los factores que pueden limitar una recuperación petrolera más rápida en Zulia.
Biagioni identificó las fallas del servicio eléctrico como uno de los problemas más importantes tanto para los habitantes del estado como para las operaciones de las empresas petroleras. La inestabilidad del suministro afecta la continuidad de los procesos industriales, el funcionamiento de equipos y la logística en los campos.
Borges también alertó que la infraestructura energética regional todavía no tiene la capacidad suficiente para respaldar una ampliación sostenida de las operaciones.
En ese contexto, una mayor inversión petrolera podría impulsar alternativas como proyectos de autogeneración eléctrica y el uso del gas asociado a la producción. Aun así, el reto inmediato para la industria y para la población sigue siendo contar con un servicio eléctrico estable que permita operar sin interrupciones.
Las cifras sobre la posible recuperación de 5.200 pozos, el aporte potencial de hasta 400.000 barriles diarios y las proyecciones para el Lago de Maracaibo corresponden a cálculos de voceros consultados por Bloomberg Línea. No se trata de objetivos oficiales divulgados por el Gobierno venezolano.
