La tarde del 29 de diciembre de 2011, la carretera Panamericana se convirtió en un corredor de fuego. Un camión cisterna cargado de combustible explotó tras volcar en el kilómetro 8, dejando un saldo de cuatro personas calcinadas y cinco heridos.
Hoy, catorce años después, la comunidad aún recuerda el estruendo, las llamas que alcanzaron varios metros de altura y la impotencia ante la falta de equipos de emergencia adecuados.
El periodista Daniel Murolo, en su cobertura original publicada en su blog personal, describió con crudeza la escena: cuerpos atrapados entre hierros retorcidos, vecinos intentando rescatar a los heridos con sus propias manos, y una vía colapsada por horas.

Su crónica no solo documentó el horror, sino que denunció las fallas estructurales que hicieron posible la tragedia: falta de señalización, ausencia de controles para el transporte de combustible y una curva peligrosa que ya había sido advertida por los residentes.
Lee aquí la crónica de ese día y mira más fotos de la tragedia:
https://danielmurolo.blogspot.com/2013/12/el-dia-que-el-infierno-tomo-la.html?m=1
Hoy, pese al tiempo transcurrido, no hay memorial ni justicia. La vía sigue siendo transitada por cisternas sin escolta, y las condiciones de seguridad vial no han mejorado sustancialmente. Solo el recuerdo de los familiares y la persistencia de algunos periodistas mantienen viva la memoria de una tragedia que pudo evitarse.
La imágenes que acompañan este reportaje fueron tomadas por Murolo y Deysi Peña, el primer equipo periodístico en llegar al sitio.





