Bloomberg | Exiliados vuelven a Venezuela en medio de una apertura política limitada y bajo presión de Trump

El activista venezolano Omar González pasó 15 meses refugiado en la embajada de Argentina en Caracas antes de escapar del país el año pasado en una operación clandestina coordinada por Estados Unidos.

Por Bloomberg

Ahora está de vuelta en Venezuela, como parte de lo que se perfila como una avanzada de la líder opositora María Corina Machado.

González, uno de los aliados más cercanos de Machado, es el miembro más prominente de su círculo íntimo que ha regresado al país desde que fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro en enero.

Políticos, activistas y periodistas que pasaron años en el exilio han comenzado a regresar después de que el gobierno interino respaldado por EE.UU., encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, relajara la represión contra la disidencia.

Al llegar el mes pasado a la ciudad oriental de Barcelona, González dijo que Machado le había pedido que se adelantara y “preparara el terreno” para ella. Machado salió de Venezuela a fines del año pasado en un accidentado periplo para recibir en Oslo el Premio Nobel de la Paz. Desde entonces, ha prometido reiteradamente regresar y recientemente dijo que volvería “muy pronto” para participar en la transición del país.

Las autoridades venezolanas han permitido el regreso de decenas de exiliados, incluidos algunos que todavía enfrentan cargos penales o a quienes anteriormente se les había negado la amnistía. Pero Machado sigue sin poder regresar, según personas con conocimiento directo del asunto.

Su regreso a la escena política nacional supondría un fuerte desafío tanto para Rodríguez como para la Casa Blanca, que ha respaldado a la líder socialista. Machado sigue siendo la política más popular de Venezuela y mantiene una amplia ventaja sobre Rodríguez en las encuestas ante un hipotético enfrentamiento presidencial.

Ocho meses después de la captura de Maduro, la administración Trump respalda conversaciones políticas entre las autoridades interinas y un sector de la oposición, pero sin Machado. Hasta ahora, el gobierno de Trump ha puesto más énfasis en aprovechar los abundantes recursos de Venezuela que en restaurar la democracia.

“Simplemente no creo que estén preparados todavía”, dijo el presidente Donald Trump el 2 de septiembre, cuando se le preguntó por qué no estaba presionando a Venezuela para que fijara una fecha para las elecciones.

EE.UU. ha ejercido una enorme influencia sobre Venezuela desde la captura de Maduro. Sin embargo, después de dos intentos fallidos de Machado por regresar a comienzos de este año, Trump dijo que su administración no estaba impidiendo su regreso.

Apertura limitada a la disidencia

Hasta hace poco, el regreso de disidentes como González habría sido difícil de imaginar. Ahora, sus retornos —cautelosos y lejos de las entradas triunfales que muchos imaginaron alguna vez— se han convertido en una señal de la incipiente transformación de Venezuela.

Muchos habían huido después de ser encarcelados o amenazados con ser detenidos, mientras sus viviendas eran allanadas y sus familias sufrían hostigamiento. Algunos pasaron años en ciudades como Miami, Madrid o Bogotá, separados de familiares a quienes, en algunos casos, nunca volvieron a ver.

González, de 76 años, ha publicado decenas de videos en redes sociales en los que documenta emotivos reencuentros con familiares, simpatizantes y aliados políticos, incluidos algunos que recibieron amnistía recientemente.

Muchos de quienes están regresando son políticos locales con proyección nacional que podrían aspirar a cargos públicos en futuras elecciones, como legisladores, alcaldes o gobernadores.

Otros, como el exlíder estudiantil Yon Goicoechea, prefieren mantener sus planes en reserva. “No tengo intención de ser candidato”, dijo Goicoechea en una entrevista telefónica en junio, semanas después de regresar a Venezuela tras pasar más de siete años en el exterior. “Ha pasado tanto tiempo, que quiero ir a escuchar a la gente, entender, saber lo que está pasando”.

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Yon Goicoechea en 2009.Foto: Ivan Gonzalez/MCT/Tribune News Service/Getty Images

Quienes están regresando contribuyen a reactivar un movimiento opositor de base después de meses de temor provocados por la represión del gobierno tras las disputadas elecciones de 2024.

Las autoridades interinas toleran ahora cierto grado de disidencia. Líderes opositores critican abiertamente al gobierno en actos públicos y redes sociales, y se han permitido manifestaciones para exigir la liberación de más presos políticos.

“Hay una nueva realidad política en Venezuela”, dijo en una entrevista Carlos Ocariz, exalcalde del municipio Sucre de Caracas, quien regresó en mayo. “Nadie se siente seguro en Venezuela, pero yo no me he sentido perseguido”.

El exdiputado José Guerra, de 70 años, expresó una percepción similar tras regresar ese mismo mes. El gobierno permitió su vuelta y la de otros “porque en este momento no representamos un peligro para ellos”.

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Carlos Ocariz en 2021.Foto: Pedro Rances Mattey/AFP/Getty Images

Los líderes opositores apuestan a que el costo político de reanudar la represión ha aumentado y a que las autoridades ya no pueden detenerlos sin afrontar consecuencias, según el analista político Benigno Alarcón.

Aun así, advirtió que el aparato represivo “sigue intacto”.

La semana pasada, un teniente coronel que ya había cumplido una condena de más de siete años volvió a ser llevado a juicio. Dos mujeres absueltas por un tribunal fueron liberadas y detenidas nuevamente apenas 15 minutos después. Además, familiares de miembros de las fuerzas de seguridad detenidos tras la captura de Maduro denunciaron presuntas torturas con cadenas y descargas eléctricas.

Giros inesperados

La ausencia de Machado se hace cada vez más notoria a medida que otros disidentes regresan y vuelven a instalarse en el país.

Machado, la dirigente política con mayor valoración favorable de Venezuela, permanece en Panamá después de que se le impidiera regresar al país a fines de junio. Cuenta con una opinión favorable del 53%, según la más reciente encuesta de AtlasIntel realizada para Bloomberg News.

La coalición opositora ya la designó como su candidata para las próximas elecciones presidenciales, cuandoquiera que se celebren. En una reciente encuesta de Meganalisis, Machado obtuvo un 76% de apoyo en un hipotético enfrentamiento con Rodríguez, quien alcanzó apenas un 4%.

Rodríguez ha dicho que las elecciones se celebrarán “sin duda alguna” cuando Venezuela “esté preparada”. En las últimas semanas ha ganado fuerza la posibilidad de celebrar comicios regionales y legislativos antes que una elección presidencial. El dirigente oficialista Diosdado Cabello ha dicho que su movimiento está preparado para cuando vuelvan a abrirse las urnas.

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Diosdado Cabello, izquierda, y Delcy Rodríguez en una marcha en Caracas en 2025.Foto: Juan Barreto/AFP/Getty Images

Sin embargo, cerca del 80% de los venezolanos considera que la elección presidencial debería celebrarse primero, según la encuesta de Meganalisis.

Se espera que el calendario electoral y las reformas políticas formen parte de un diálogo respaldado por EE.UU. que está previsto que se reanude esta semana en Caracas entre legisladores oficialistas y un sector de la oposición.

La situación pone de relieve las persistentes fracturas dentro de la oposición. Algunos sectores participan en las conversaciones sobre la transición respaldadas por EE.UU., de las que Machado está excluida. El lunes, sus aliados lanzaron una nueva coalición, Alianza por Venezuela, que parece diseñada para preservar su relevancia política.

El movimiento de Machado cobró fuerza tras las disputadas elecciones de 2024. El diplomático retirado Edmundo González, quien la reemplazó en la papeleta después de que se le impidiera competir, fue ampliamente reconocido por la oposición y varios gobiernos extranjeros como el ganador. Sin embargo, tras la captura de Maduro, fue su entonces vicepresidenta, Rodríguez —y no González ni Machado— quien asumió el control, con el respaldo de la administración Trump.

El presidente Trump ha elogiado repetidamente a Rodríguez e incluso ha insinuado la posibilidad de reunirse con ella la próxima semana al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.

Los aliados de Machado observan el desarrollo de los acontecimientos con una mezcla de sorpresa, frustración y resignación, según personas familiarizadas con su postura. Pocos expresan esas inquietudes en público. Por ahora, Trump sigue siendo la principal fuerza externa que moldea la transición venezolana, y figuras opositoras de todo el espectro político consideran que su administración será esencial para lo que venga después.

El regreso de Omar González, colaborador de Machado, resume esa contradicción. La apertura política ha avanzado lo suficiente como para permitir que uno de sus aliados más cercanos regrese al país, haga campaña abiertamente y se dirija a multitudes, pero no tanto como para permitir el retorno de la líder que lo envió por delante.

Sus aliados insisten en que eso podría cambiar pronto. El lunes declararon que Machado está “a punto de regresar al país”.

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