Desde que derrocó al presidente Nicolás Maduro, Estados Unidos ha mantenido una presión constante sobre el Gobierno encargado de Venezuela, obligándolo a cumplir con una serie de demandas y prioridades definidas por el secretario de Estado: estabilización, recuperación económica y reconciliación y transición.
Por CNN
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha cumplido en casi todos los aspectos. Ella y su partido gobernante han reabierto las inversiones estadounidenses en la industria petrolera venezolana, aprobado una ley para liberar a cientos de presos políticos y comenzado a restablecer relaciones diplomáticas con Washington tras siete años de interrupción.
A cambio, Estados Unidos ha flexibilizado algunas de las severas sanciones impuestas al país durante el régimen de Maduro.
Rodríguez, quien también ha realizado decenas de cambios en el gabinete y las fuerzas armadas, ha insistido en que su país está viviendo un nuevo momento político.
Sin embargo, tanto civiles como expertos han cuestionado si la llamada transición restaurará algunos de los derechos democráticos que fueron desmantelados bajo el mandato de Maduro.
Casi tres meses después de su captura, el gobierno venezolano permanece centralizado, la gente sigue denunciando registros y detenciones sin causa probable, y no hay indicios de que se vayan a celebrar elecciones pronto.
